
Un número creciente de militares y policías buscan darse de baja —de manera voluntaria—. Según uniformados en servicio pasivo, los principales motivos son la falta de garantías de la justicia y la inseguridad latente en el país.
Situación
Pese a la multitud de solicitudes de baja voluntaria en las Fuerzas Armadas, así como en la Policía Nacional, ninguna ha sido autorizada ante el presente conflicto armado interno.
El sargento primero Nery Tandazo Gallegos, director provincial del Frente Nacional de Pensionistas Loja, en entrevista a este medio de comunicación, mencionó que permanentemente efectúan un trabajo con altura y precisión; sin embargo, “muchos colegas han manifestado que a menudo Derechos Humanos están molestándolos —sin motivo—; por lo que siempre habrá ese temor de que al final vayan a empañar nuestra carrera, porque un decreto no da garantía de que nos va a defender”.
Asimismo, la justicia no colabora; meses atrás un juez dio la razón a los delincuentes y los dejó libres.
Por su parte, el sargento primero en servicio pasivo, Klever Roa, indicó que muchos de quienes están en las filas desean salirse, porque no están seguros, han recibido amenazas y, pese a las denuncias, todo sigue igual; “a esto se suma que constantemente capturan a ciudadanos y la justicia en menos de 24 horas los dejan libres, dejando el trabajo por los suelos”, refirió.
Añadió que la presencia militar en las calles reduce la delincuencia, pero poco o nada se puede actuar, “porque aún hoy en día las leyes favorecen a infractores de las normas”, y no a las fuerzas de seguridad.
“Esta situación ha llevado a que cuantiosos uniformados, policías y militares, deseen la baja voluntaria. Desconozco el número exacto de lojanos que han presentado la solicitud, pero sí existen”, puntualizó. (I)
