
Completamente atónitos quedaron los adjudicatorios del mercado San Sebastián, cuando una ráfaga de viento destruyó el zinc que era parte del techo, dejando a la intemperie algunos puestos.
Los ciudadanos —que laboran en el centro de abastos— temen que la delincuencia haga de las suyas, ya que días atrás, en un local cercano, forzaron las seguridades de la puerta, ingresaron y se sustrajeron cosas de valor, así como enseres. (I)
