
Tradicionalmente, en la romería de la Virgen de El Cisne, es común encontrar a comerciantes que expenden la esteras, producto apetecido por sus diversos usos (incluso medicinales), y su bajo costo.
Labor
Pedro Criollo arribó de la ciudad de Otavalo, provincia de Imbabura, a la parroquia San Pedro de la Bendita, cantón Catamayo, a comercializar el producto, cuyo precio oscila entre los USD 3 esteras pequeñas, y USD 8, las grandes.
Relató a Diario Crónica que lleva muchos años (más de 20 años) elaborándolas junto a su familia, pues son hechas 100% a mano.
“El proceso de confeccionarlas lleva alrededor de una a dos horas. La materia prima es la planta de totora que se obtiene de la laguna Yahuarcocha (Imbabura); es cosechada cada 8 meses”, dijo.
Al tener la totora, es llevada a sus hogares para secarla alrededor de un mes y luego empezar a elaborar los diferentes artículos.
Indicó que al inicio le resultó complejo confeccionar una estera u otros productos como abanicos, canastas…, pero con el pasar del tiempo fue más fácil. “Todo empieza con el tejido de los tallos de totora secos —desde los más grueso hasta los finos—, los cuales son cruzados. Durante la labor se va golpeando cada unión con una piedra pequeña, para que el tejido quede más estable”, acotó.
Beneficios
El comerciante mencionó que elaboran esteras de todos los tamaños, y generalmente, la de 1,85m x 1,30m es destinada como cama de plaza y media a dos plazas.
Afirmó que las esteras ayudan a combatir muchos dolores relacionados con los riñones, espalda y más, también, la tradición dice que alivian el estrés, porque son frescas a la hora de acostarse sobre ellas. (I)
