
En la calle de ingreso al casco céntrico, por donde la Virgen de El Cisne arribó a la iglesia María Auxiliadora, Catamayo, lugar que pernoctará hasta las primeras horas del martes 20 de agosto; familias arreglaron sus casas en su honor y otros colocaron ofrendas.
Testimonios
Desde hace 20 años, Néstor Robles, oriundo de Cariamanga, viene realizando un arco con alimentos como una forma de agradecimiento por los favores recibidos.
«Ella nunca deja que se dañen los productos que vendo; también, le tengo fe porque me cuida por los caminos que conduzco», dijo.
Igualmente, Carmen Achig Ramírez, quien anualmente decora el balcón de su casa para recibir a la Sagrada Imagen, refiere que «la Virgen se merece todo y este es apenas un detalle para tanto que me ha dado y protegido a mi familia y mi persona». (I)
