
El segundo día de la romería de la Virgen de El Cisne ha estado escoltado de un intenso sol, situación que no ha amilanado a los cientos de romeriantes, quienes desean —con profundo fe y amor— caminar junto a ella.
Devotos descalzos, cansados, solos o con niños (hijos), marcan el acto religioso más grande del país.
Muchos peregrinos empezaron a caminar desde tempranas horas para esperarla en el parque Central. (I)
