
Acompañada de miles de peregrinos —cansados, con los pies descalzos, solos o con niños— la Virgen de El Cisne cumplió el último trayecto: Catamayo-Loja.
La devoción sigue creciendo y, este año, la cifra de romeriantes se duplicó. Ellos caminaron en muestra de agradecimiento por los favores recibidos. (I)
