Tejidos con lana de borrego: una práctica que perdura

Carmen con una de sus creaciones.

En parroquias del cantón Loja, los tejidos de lana de borrego se mantienen como una tradición ancestral que lucha por no desaparecer. Carmen Buri es una de las guardianas de esta práctica, transmitida por su madre —desde su infancia—. Aunque asegura que el proceso no es complicado, admite que requiere una dedicación especial y una inversión significativa.

El tejido de lana de borrego comienza con la compra de los animales, seguido del corte, lavado, hilado, y finalmente, el tejido, una labor que puede costar hasta USD 250 debido a su complejidad. Carmen destaca que, a pesar de la percepción de que este oficio es fácil, implica un gran esfuerzo. Entre sus creaciones más destacadas se encuentran los ponchos, que son elaborados con hilo fino y pueden tardar entre dos meses y un año en completarse y tienen un valor de hasta USD 400. Sin embargo, debido a la falta de apreciación por parte de algunos compradores, prefiere reservar estas piezas para el uso personal en su hogar.

Además, confecciona fajas para bebés, chalinas y pantalones, cada uno hecho con la misma dedicación y habilidad que caracteriza a esta antigua tradición.

Para quienes estén interesados en adquirir alguna de sus creaciones, pueden contactarla al 0980834649. Esta labor no solo es una fuente de ingreso para Carmen, sino también un medio para preservar una tradición cultural que conecta a las nuevas generaciones con las raíces ancestrales de la parroquia Chuquiribamba.

A pesar de los desafíos económicos y de tiempo, Carmen sigue fiel a su oficio, tejiendo historia y cultura en cada una de sus creaciones, y asegurando que esta práctica no se pierda con el paso del tiempo. (I)