Heme aquí, prosternado ante tus plantas
Reina de El Cisne y dulce Madre mía,
ampárame te pido, noche y día,
extiéndeme tus manos sacrosantas.
Quiero decirte cuán agradecido
vivo de tus favores y atenciones,
no me dejes de dar tus bendiciones,
mi “Querida Churona”, te lo pido.
Dadme serenidad en mis azares
Y mitiga de paso, mis pesares,
que atormentan a ratos a mi vida.
Procúrame Señora tu consuelo
y alláname el camino para El Cielo,
que espero sea sin tiempo, ni medida.
Armando Costa Febres
