
En varios cantones de la provincia de Loja, la sequía está perjudicando al sector ganadero por la falta de pastos, escasez de comercialización, reducción en la producción de leche; mientras que, los cortes de energía, ocasionan perdidas de los productos derivados.
Situación
Loja tiene cantones con alta presencia de personas dedicados a la ganadería. Cristian Ruiz Salazar, presidente de la Asociación de Ganaderos de Sozoranga, explicó en diálogo con Diario Crónica que están en una situación preocupante, puesto que los meses de septiembre, octubre y noviembre son los más críticos por la falta de alimento.
“Como ganaderos hemos optado por algunas alternativas, por ejemplo, colocar a los animales en espacios donde existe hierba por riego, también, darles suplementos como la melaza, portales de energía, ensilaje y heno”, dijo.
Además, las fuentes de agua están secándose, esto se vuelve un problema grave, porque el ganado está bajando de peso, no hay comercio y temen que empiece a perderse (morir).
Por otra parte, la producción de leche en esta temporada es muy baja, casi nula y lo poca que hay es para el autosustento. Los productos derivados los traen de otros lugares, donde todavía hay pastos.
Vacas de 15 a 20 litros de leche, en estos momentos, por la escasez de pastos y lluvias, están con producción máxima de 5 a 7 litros, lo que es insuficiente para realizar el queso o quesillo.
Algo similar sucede en el cantón Macará, donde los animales están a punto de quedarse sin alimento. Afranito Rojas acotó a este medio de comunicación que, actualmente, evitan que el ganado muera dándole ensilaje. “Es una medida a corto plazo y aspiramos que las lluvias lleguen pronto para que empiece a retoñar la hierba en los potreros”, refirió.
En cuanto al tema de la leche, ha bajado un 50% la producción, debido al mismo inconveniente: falta de pastos verdes y agua.
Productos
En cuanto a los comerciantes de derivados de la leche como queso, quesillo, yogurt y helados; también, se ven perjudicados por los cortes de energía.
Verónica Prado, comerciante local señaló que este tipo de productos, al igual que otros, requieren de refrigeración, pero como no hay electricidad se dañan y no los pueden vender, ocasionando pérdidas económicas. “En mi caso, he tenido que arrojar a la basura decenas de helados de leche y coco en días pasados, lo que significó botar más de USD 50”; cree que está situación, si no tienen ayuda, seguirá ocurriendo hasta el punto de quedarse en la quiebra. (I)
