204 años de lucha, trabajo y crecimiento de Loja

Loja, ciudad en constante desarrollo y crecimiento.

Loja está de fiesta, son 204 años de historia, lucha, trabajo, crecimiento y perseverancia de Loja. Hoy, 18 de noviembre, en su Independencia, sus habitantes le rinden pleitesía; pero también reclaman por las necesidades que no se logran satisfacer.

Historia

Según la historia, la Independencia de Loja se dio el 18 de noviembre de 1820, en la Plaza de la Independencia (San Sebastián), al grito de “¡Viva la libertad!”.

Pero todo inició en Quito, con la antorcha libertaria que fue encendida el 10 de agosto de 1809 y que no se apagó con la masacre del 02 de agosto de 1820, sino que dio fuerza para que otras ciudades alzaran su voz, incluida Loja, y lograrán la emancipación.

Día especial

Los libros que guardan celosamente la historia de Loja señalan que aquel día (18 de noviembre de 1820), los patriotas Ramón Pinto, José María Peña, Nicolás García, José Picoita y Manuel Zambrano, convocaron a una asamblea en la Plaza San Sebastián, a la cual acudieron cientos de lojanos, quienes pregonaban eufóricamente a favor de la Independencia de su ciudad. Al siguiente día eligieron al jefe de Gobierno, cargo que ocupó José María Torres Riofrío; sin embargo, tuvieron que pasar dos años y recién el 17 de febrero de 1822, fue suscrita el acta de Independencia de Loja, la cual reposa en el Salón del Cabildo.

En 1950 se construyó la Torre de San Sebastián o Monumento de la Independencia —en la Plaza que lleva el mismo nombre—, obelisco que hasta la actualidad representa la lucha del pueblo lojano por alcanzar su liberación; además, es un ícono de identifica a este pueblo del sur.

Necesidades

Pese a haber pasado muchos años de esta gesta, decenas de barrios lojanos todavía necesitan ser atendidos en el ámbito de la vialidad, agua potable y alcantarillado sanitario y pluvial.

Sectores como Carigán, Florencia, Virgempamba, Lolita Samaniego, Zhucos, Amable María, Colinas Lojanas, El Prado, Jipiro Alto, Las Palmas, El Carmen, Punzara, entre otros; son los que —con urgencia— reclaman sus derechos.

A decir, de Ramón Castillo, morador de Punzara, la ciudad crece a ritmo acelerado, tanto al sur como al norte, pero el desarrollo debe ir de la mano con la implementación de servicios básicos; “muchos sectores padecen de los mismos, pero buscan alternativas para crecer y dar lo mejor de sí en beneficio de su pueblo”, afirmó. (I)