En el Cementerio general de Loja, esculturas de ciprés: arte vivo que honra la eternidad

Figuras que se pueden visualizar en el cementerio general de Loja.

Los cementerios, lugares de descanso eterno, están decorados con figuras de ciprés, árboles asociados con la inmortalidad y la trascendencia espiritual. Estas esculturas, meticulosamente talladas en los propios árboles, representan cruces, ángeles, animales, frases y otros elementos religiosos que evocan esperanza y simbolizan la unión entre lo terrenal y lo celestial.

Lugar

En el cementerio general de Loja, esta tradición no es la excepción, ya que su paisaje funerario también está embellecido con figuras de ciprés que, además de representar la inmortalidad, se integran de manera armoniosa al entorno. Estos árboles, conocidos por su longevidad, han sido históricamente símbolos de protección y de la eternidad del alma.

En este sitio se encuentran alrededor de 80 esculturas, entre cruces, ángeles y animales como cisnes, pájaros, lagartos, llamas, osos, además de leyendas con frases como «sin Dios no se puede» y «es el último adiós en este lugar», las cuales no solo enriquecen el espacio, sino que asimismo crean una conexión emocional con los visitantes, transmitiendo una sensación de paz y esperanza.

Al ingresar al cementerio, es común ver espacios tipo jardín, cerrados con cipreses que marcan un límite simbólico. Alfredo Poma, administrador de los cementerios municipales de Loja, en diálogo con Diario Crónica, destaca que el cuidado de la especie es esencial para mantener la estética y la armonía del lugar, por lo que señala que el trabajo está a cargo de un equipo de seis personas, quienes realizan tareas de mantenimiento, como la poda de los árboles cada mes y medio.

Aunque los riegos son constantes, el clima influye notablemente en la apariencia de los cipreses: durante el invierno conservan un verdor vibrante; mientras que, en los meses más cálidos, pese a los cuidados, adquieren un tono más opaco. No obstante, asegura, siempre procuran mantener una coloración uniforme y un aspecto bien cuidado en los árboles.

Además, manifiesta que el proceso de dar forma a las figuras de ciprés es gradual y toma entre uno y dos años para que alcancen su forma definitiva, contribuyendo a la armonía del paisaje funerario. (I)