
En cualquier entidad financiera, el garante es responsable de la deuda del cliente principal cuando este cae en morosidad. En Loja, más del 10% de ciudadanos terminan pagando créditos que no son suyos. No existe ley que exima la responsabilidad.
Circunstancias
El garante es quien se compromete —con su propio patrimonio (casa, carro y más bienes)— para cumplir ante un acreedor, con la deuda de un tercero. Según los bancos y cooperativas locales, esta persona tiene la misma responsabilidad con el crédito que la persona que se le cataloga como deudor principal.
Para la abogada penalista Guadalupe Cueva, sin importar cuánto tiempo haya pasado desde que la cuota cayó como vencida y los intereses que empezaron a sumarse, el garante es responsable, para esto, las instituciones financieras suelen agotar todos los medios de contacto que tienen para recuperar esos recursos.
“Los bancos o cooperativas suelen solicitar garante en ciertos casos: si el solicitante del crédito tiene un historial crediticio limitado; créditos con plazos de pago prolongados; y, para créditos con montos altos. El propósito es que, al final del día, esos dineros que fueron entregados, vuelvan a la entidad por cualquier medio”, refirió.
En estas circunstancias, no existe ley que libre a los garantes de cobrárseles los dineros, debido a que, ellos —voluntariamente— firmaron los documentos respaldando a los deudores principales, que en cualquier situación asumirían la responsabilidad.
Casos
Con esto en mente, un caso polémico ocurrió recientemente, en el cantón Catamayo, donde una pareja de esposos está a punto de perder su casa por servir de garantes.
El crédito, por un monto de USD 25.000, fue solicitado por una mujer a quien la pareja sirvió como aval. Sin embargo, al no haber sido canceladas las mensualidades correspondientes, los afectados figuran como responsables ante la entidad bancaria y ya los han notificado para que paguen, caso contrario los bienes serán embargados.
Similar situación vivió Johana (nombre protegido) en 2016: firmó como garante de un crédito de USD 3 mil a su hermano. “Él no había pagado y cuando me notificaron la deuda ascendía a los USD 5.500. Me tomó cerca de 3 años y medio pagarla y para ello, mi familia y yo tuvimos que limitarnos en muchas cosas, incluso dejar de emprender”, dijo.
Aconseja a las personas que mediten antes de firmar como codeudor, porque, en muchas ocasiones, terminará pagando una deuda de terceros. (I)
