
En la calle Bolívar entre Mercadillo y Azuay, centro de la urbe lojana, se levanta una casa patrimonial que, tras una ardua y reciente remodelación —conservando el estilo de antaño— da la bienvenida a quienes ingresan a este acogedor lugar. La vivienda, antiguamente, era conocida por ser propiedad del sacerdote Díaz —el famoso cura Díaz—.
Adquisición
La casa de tres plantas fue adquirida por la familia Carrión-Pacheco. Estiman que supera los 80 años de construcción, aunque puede llegar al siglo.
La propietaria, María Pacheco Jiménez, relató en exclusiva para Diario Crónica que la compraron en 1996 y le pertenecía al cura Díaz, una parte, y la otra a la señora Dolores Zaragosi, hermana del sacerdote. “Al adquirirla, era toda antigua; necesitaba urgente una remodelación porque estaba construida de madera, tapia y teja”, señaló. Tras readecuar una parte de la estructura, por un tiempo, estuvieron viviendo en esta casa hasta que decidieron, en familia, remodelar a nivel general.
Visión
Por su parte, Magno Carrión Pacheco, copropietario del inmueble, narró que los trabajos llevan alrededor de un año, ha sido una ardua labor, con mano de obra local: algunos obreros son del barrio Cera, parroquia Taquil, quienes le dieron los toques rústicos y los acabados. “La mayoría de la vivienda fue reconstruida, más no la parte frontal por temas de patrimonio y urbanismo, debido a que es de tapia; para ello, se hizo unos anclajes de hormigón y logramos mantener lo tradicional, lo cual le da un toque elegante”.
Las ideas para la remodelación surgieron en familia; cada quien aportó con su visión, las mismas que fueron plasmadas en los planos por los arquitectos e ingenieros civiles. “Creo que es lo mejor porque al final el acabado y el color blanco —que significa claridad, bienestar, armonía y pureza— le dan ese tinte especial”, refirió.
Todo el edificio será “domotizado”, es decir, implementada una gestión inteligente de todos los aspectos relacionados con la seguridad, el bienestar y el confort de una vivienda ya que, incluirá lector facial y de huellas, y cámaras de seguridad en todo el circuito.
“Al estar segmentado por bloques, se tiene un gran número de huéspedes que son estudiantes; también hay departamentos y minidepartamentos en la parte interior; mientras que, la frontal constará de oficinas y locales comerciales”, puntualizó.
Recuerdos
Magno Carrión relató que él tenía 8 o 9 años cuando sus padres adquirieron la casa y tiene bien plasmado en sus recuerdos como estaba —con paredes de carrizo y tapia—, inclusive encontraron camas de metal. “Más importante aún, al momento de la remodelación hallamos madera de 80 a 100 años en buen estado, la cual fue curada y reutilizada en la reconstrucción actual, dándole un aspecto moderno y colonial”. (I)
En la cuadra de la calle Bolívar entre Azuay y Mercadillo, hay viviendas patrimoniales utilizadas para habitar o para profesionales que ejercen su labor. Una de estas es la casa que era del sacerdote Díaz —conocido como el cura Díaz—, quien ofrecía cuartos de arriendo.
