El arte de vestir al Niño Jesús: tradición que crece cada Navidad

Atuendos realizados por las artesanas.

Con motivo de las celebraciones navideñas, el rezo de la novena en honor al Niño Jesús se ha convertido en una tradición entre los ecuatorianos, especialmente los católicos. Al culminar la novena en la Nochebuena, muchas familias visten a la imagen del Niño Jesús con atuendos especiales, una práctica que ha impulsado la demanda de trajes confeccionados artesanalmente.

En Loja, artesanas revelan un aumento significativo en la venta de estas prendas durante esta época del año.

Habilidad

Mariana Macas, propietaria del local Multiflor, ubicado en las calles Miguel Riofrío y Sucre, lleva más de 20 años en la confección de trajes personalizados para las imágenes del Niño Jesús. Su labor no se limita a la costura; también selecciona cuidadosamente los materiales necesarios para garantizar que cada diseño refleje calidad y elegancia, como por ejemplo el satén, grecas, encajes, listones e incluso lana, elementos que aseguran un acabado único.

En diálogo con Diario Crónica, manifiesta que elabora cada traje de acuerdo con las medidas específicas de cada imagen, adaptándolos a una amplia variedad de estilos que van desde los pastorcitos, “cholos cuencanos”, hasta atuendos de gala y diseños más específicos como el de policía. En cuanto a precios, varían entre USD 15 y USD 70, dependiendo de la complejidad y la decoración, es decir, si son simples o requieren de más adornos.

En su amplia experiencia, destaca que los colores seleccionados para los trajes tienen significados importantes: el verde representa esperanza; el amarillo, salud; el rojo, amor; y el blanco, paz, comúnmente utilizado para la bendición inicial de las imágenes.

Por su parte, Teresa de Jesús explica que durante la época navideña el requerimiento de trajes para el Niño Jesús aumenta significativamente. En su caso, detalla que la elaboración de cada atuendo puede tomar desde medio día hasta más tiempo, dependiendo de los detalles y requerimientos específicos ya que los clientes suelen elegir colores simbólicos como blanco, celeste o azul, generalmente acompañados de capas, en agradecimiento por los milagros concedidos.

Hasta el momento, los trajes más solicitados han sido los tradicionales, como los de pastorcito, y aquellos que incluyen una canasta para recostar la imagen y ponerla en el pesebre.

A pesar de la creciente acogida, considera que adquirir materiales en Loja es complicado, especialmente por los altos precios, por lo que con frecuencia debe viajar a ciudades como Cuenca o Ambato para obtener telas y ornamentos.

En su local, ubicado en las calles Bolívar, entre Imbabura y José Antonio Eguiguren (frente a la Unidad Educativa La Porciúncula), los precios varían entre USD 10 y USD 50, o más, dependiendo de los detalles.

Aunque cuenta con modelos ya confeccionados, también realiza diseños personalizados a pedido.

La artesana encontró en este oficio una forma de agradecer a Dios, tras superar un cáncer que inicialmente le pronosticaba solo cinco años más de vida. Han pasado 20 años desde ese diagnóstico, y ella considera su habilidad para confeccionar los trajes como un don divino. Al inicio de su trabajo, mientras administraba un local cerca del monasterio de las Hermanas Conceptas, recibió lo que describe como una señal divina y, desde entonces, ha dedicado su vida con devoción a este arte, combinando fe y creatividad en cada uno de sus trabajos.

Pedidos

Las familias lojanas encuentran en estos atuendos una forma de agradecer al Niño Jesús, por las bendiciones recibidas. (I)