Anualmente, 1.300 árboles son intervenidos para evitar incidentes

Árboles viejos o en riesgo, reciben atención. Foto de archivo.

Para evitar accidentes provocados por la caída de árboles en espacios públicos y reducir riesgos —tanto para las personas como para la infraestructura—, el Departamento de Gestión Ambiental lleva a cabo un plan integral de poda controlada. Este programa permite intervenir anualmente alrededor de 1.300 ejemplares. Estas acciones buscan garantizar la seguridad en áreas comunes, evitando que ramas secas, inestables o en condiciones deterioradas representen un peligro, especialmente en zonas urbanas concurridas.

Situación

John Íñiguez, director de esta dependencia, en diálogo con Diario Crónica, explicó que, en conjunto con la Universidad Nacional de Loja (UNL), desarrollan un inventario de la situación del arbolado urbano de la ciudad a través de una plataforma digital. Este sistema, que registra un avance del 60%, permite identificar las necesidades de mantenimiento y planificar acciones correctivas de manera técnica.

Luego, con los datos proporcionados por la plataforma y en base a procesos administrativos establecidos, gestionan el tratamiento adecuado de los árboles, especialmente de aquellos considerados viejos o en riesgo. Cada solicitud requiere análisis que determinan si requieren una poda agresiva, normal o una tala, ya que estas acciones deben contar con la autorización del Ministerio del Ambiente, Agua y Transición Ecológica (MAATE).

En los casos en que realizan una tala, el ejemplar es reemplazado, generalmente por uno de la misma especie o por una especie adecuada al entorno, como árboles ribereños en áreas de ríos o aquellos con raíces profundas en zonas de estabilización.

El director aclaró que no existe una edad específica para catalogar un árbol como viejo, ya que esto depende de la especie y sus condiciones. Por ejemplo, “los ceibos pueden vivir entre 100 y 200 años y mantenerse estables, mientras que los sauces comienzan su proceso de decadencia entre los 80 y 100 años” enfatizó.

En estos casos, los análisis son fundamentales debido a que consideran factores como el estado del fuste y la raíz, determinantes para definir la intervención requerida.

En la ciudad, las podas técnicas son realizadas en avenidas, parques y en las orillas de los ríos con el objetivo de prevenir posibles daños. Las especies que requieren mayor atención son los cauces, que suelen alcanzar su etapa de madurez entre los 80 y 100 años. Estos árboles, al ser reemplazados, frecuentemente, son sustituidos por similares ejemplares o por plantas nativas, dependiendo del área.

Aunque existen factores climáticos como lluvias y vientos que pueden acelerar la caída de los árboles, relató que toman acciones preventivas para minimizar riesgos. (I)