Por: Fabián Armijos Ramón
Bueno hijitos queridos, está llegando mi hora,
Con esta despedida dejo mis sinceros agradecimientos,
Y quiero ser rápido y no hablar como una lora.
¡Ay señor notario!, el tiempo se me va,
Ya no puedo seguir muy de prisa
Con tanta herencia que dejo
Alguno de ley se morirá de risa.
Abrirán bien los oídos,
no sea cosa se queden sin nada por estar distraídos.
Empiezo con mi hija Dianita Salazar, la Fiscal de turno,
Le dejo una cuna caliente, ya que este año,
Se me puso un poco valiente.
A mi muchachito Daniel Noboa,
Que medio mentiroso me ha salido,
Le dejo diez barcazas funcionando,
Para que a mi pueblo no me lo deje en tinieblas y siga trabajando.
A Verónica Abad, que casi al más allá me la enviaron,
Le dejo mi guardaespaldas, ya que su lucha por la democracia es incansable,
Y que su voz por el respeto a la Constitución sea imparable.
A mis hijos asambleístas, que tomen decisiones con razón,
Les dejo una copia a cada uno de la Constitución,
Para que construyan un Ecuador mejor y libre de corrupción.
A Franquito Quezada, mas conocido en el vóley como el diez de brillos.
Le dejo una flota de tractores y unas herramientas flamantes,
Para que su trabajo sea constante y no me lo acusen de pasar en parroquia en parroquia,
Inaugurando canchas brillantes
A mi querido Mario Mancino, le dejo un poco de mis ahorros,
Y le ruego de corazón trabaje pal campesino arreglando todos los caminos.
A mis hijitos los concejales, les dejo unas oficinas nuevas,
Con internet de punta para que puedan fiscalizar,
Y ojalá así, ya no tengan escusas para ir a trabajar.
Ay hijitos mi tiempo se va,
A todos ustedes les dejo mi herencia,
Que el año nuevo traiga esperanza,
y que sigan adelante con mucha pujanza.
Así con esto me despido,
Mi último deseo es que nunca se olviden de sonreír,
Para que de la vida no tengan que huir.
Participante en el tradicional Concurso de Testamentos organizado por Diario Crónica.
