
Desde el último trimestre de 2024, el fenómeno La Niña ha mostrado una transición hacia condiciones neutras negativas, lo que indica que en 2025 no se presentaría con la misma intensidad que en años anteriores. Según el Instituto Oceanográfico y Antártico de la Armada (Inocar), bajo la dirección del capitán de Navío Andrés Pazmiño, las condiciones actuales persistirán durante enero, aunque con variaciones mínimas.
Fenómeno
En una entrevista con Diario Crónica, el capitán Pazmiño explicó que, para comprender los fenómenos El Niño y La Niña, es importante entender cómo varía la temperatura del océano frente a las costas ecuatorianas. Normalmente, el océano mantiene una temperatura promedio que fluctúa según la estación. Sin embargo, cuando esta temperatura supera el umbral promedio —debido a cambios en los vientos—, se genera El Niño, caracterizado por un exceso de evaporación y condensación, lo que da lugar a lluvias más intensas.
Por el contrario, durante La Niña, el enfriamiento del océano Pacífico ecuatorial reduce la evaporación, lo que a su vez limita la formación de nubes y la generación de precipitaciones. En la costa de Ecuador y Perú, este fenómeno suele provocar un déficit de lluvias en comparación con lo habitual. No obstante, en la Sierra y la Amazonía de Ecuador, las precipitaciones han permanecido dentro de los valores promedio dado a factores climáticos. En resumen, mientras que en la costa ecuatoriana La Niña generalmente reduce las lluvias, en las regiones altas y la Amazonía las precipitaciones siguen siendo normales.
Con corte al 14 de enero, los datos de Inocar indican que, en el Pacífico central, cerca de las Islas Galápagos y hasta 300 millas al oeste (unos 400 kilómetros), existe un 60% de probabilidad de que se manifieste el fenómeno. Pero, en la costa ecuatoriana, la situación es diferente. Allí, los vientos mantienen las temperaturas superficiales del océano ligeramente por debajo del promedio, lo que favorece precipitaciones dentro de los parámetros normales.
El capitán destacó que las precipitaciones actuales no están directamente asociadas con La Niña, sino que corresponden a lluvias propias de la temporada. A pesar de que prevé que las lluvias se mantengan dentro de lo esperado, Inocar monitorea las condiciones oceánicas y atmosféricas cada 15 días —para detectar posibles cambios—.
Local
En la provincia, el comportamiento de las lluvias sigue un patrón estacional. El capitán recomendó mantenerse atentos a los informes meteorológicos y los estudios continuos de Inocar, los cuales permiten evaluar cómo podría evolucionar el fenómeno y cuál sería su impacto el país.
Cronidato:
Ambos fenómenos, El Niño y La Niña, dependen de la interacción de los vientos y las masas de agua con las temperaturas superficiales del océano.
