
El barrio IV Centenario enfrenta serios problemas de inseguridad, señaló su líder barrial, Marcos Moran, quien destacó que esta situación está estrechamente relacionada con la proliferación de licoreras en la zona, que “operan sin un control exhaustivo”, agravando los índices de violencia y desorden.
Situación
En entrevista con Diario Crónica, el presidente explicó que la inseguridad ha convertido al barrio IV Centenario en un espacio peligroso, especialmente durante las noches, ya que, después de las 23h00, “ciertos negocios comienzan a expender sustancias prohibidas”, y quienes transitan por la zona a esas horas enfrentan riesgos debido a la presencia de personas con actitudes extrañas, que merodean por el lugar.
Además, denunció que, en la calle Azuay, específicamente desde Ramón Pinto hasta la Nicolás García, un tramo conocido por concentrar la mayor cantidad de licoreras, personas de distintas nacionalidades: colombianos, venezolanos, ecuatorianos, entre otros, se reúnen para consumir licor durante toda la noche. Esta situación ha afectado gravemente la tranquilidad de los vecinos, no solo por el ruido constante —generado por los parlantes a alto volumen y el sonido de las motocicletas—, sino también por el desorden y el bullicio que acompañan estas reuniones.
Falta de respuesta
El líder barrial expresó que, pese a que ha llamado en varias ocasiones al ECU-911, pocas veces han respondido los organismos encargados, lo cual aumenta la vulnerabilidad del barrio. También aseguró que algunos ciudadanos intimidan a quienes buscan denunciar las problemáticas mostrándoles cuchillos para que no lo hagan.
A pesar de la vigencia de la Ordenanza Municipal 0066–2024, que regula la venta y consumo de bebidas alcohólicas en Loja, asevera que no se ha respetado su aplicación. La normativa establece requisitos como la emisión de certificados de conflictividad para la obtención de permisos, y prohíbe que las impulsadoras se ubiquen en los exteriores de los negocios, disposiciones que, según Moran, “son ignoradas en este sector”.
El líder barrial lamentó que las medidas de control por parte de las autoridades no se hayan intensificado y que los ofrecimientos, como la colocación de cámaras de seguridad con bocinas, continúen sin concretarse.
Un llamado urgente a la acción
La última reunión de seguridad del barrio conjuntamente con el Municipio de Loja se llevó a cabo en diciembre de 2024. Desde entonces, los moradores han esperado sin resultados la implementación de estrategias para abordar esta problemática. En este contexto, Moran señaló que ha recibido amenazas y dejó claro que solucionar este problema depende tanto del compromiso de las autoridades como de la unidad de los vecinos.
“Si las licoreras siguen funcionando sin regulación, las normas no se cumplen y los moradores no trabajamos en conjunto buscando alternativas, este problema no tendrá solución”, concluyó. (I)
Cronidato
En el barrio, durante el último fin de semana se registró una muerte violenta.
