Esteban Sarmiento Jaramillo.
El 9 de febrero de 2025 será un día crucial para el futuro de todos nosotros. Ese día, como ciudadanos, tendremos en nuestras manos la decisión de elegir a quienes tomarán las riendas del país y nos guiarán por el camino que trazaremos juntos en los próximos años. Elegiremos no solo al binomio presidencial, sino también a los y las asambleístas que tendrán la responsabilidad de legislar y fiscalizar, y en muchos casos, serán quienes darán forma a los cambios que Ecuador necesita con urgencia. Este es un momento para reflexionar sobre el tipo de país que realmente queremos, y sobre el rol que cada uno de nosotros juega en esta gran historia.
No podemos permitirnos tomar decisiones a la ligera, ni dejarnos llevar por los discursos vacíos o las promesas fáciles que circulan, especialmente en las redes sociales y los medios de comunicación. Todos sabemos lo poderosas que se han vuelto las redes sociales, pero también lo fácil que es caer en sus trampas. ¿Cuántos de nosotros no hemos visto ofertas que parecen demasiado buenas para ser verdad? Es hora de que nos tomemos un momento para informarnos bien, para no dejar que nuestra decisión sea manipulada por quienes buscan jugar con nuestras emociones.
¿Qué podemos hacer para estar preparados? Lo primero es que no nos conformemos con conocer los nombres de los candidatos. Eso es lo mínimo. Debemos ir más allá: investigar su trayectoria, su historia de trabajo, sus propuestas y, sobre todo, saber qué valores representan. Preguntémonos: ¿Son personas de confianza? ¿Han demostrado coherencia en sus acciones pasadas? ¿Son los que realmente tienen la capacidad para gobernar en estos tiempos tan complejos?
Es fundamental que también pongamos atención a quienes queremos ver en la Asamblea Nacional. La Función Legislativa tiene un papel fundamental en la construcción de un Ecuador más justo. No podemos elegir a quien sea, solo por el color de su camiseta o porque tiene una sonrisa atractiva. Necesitamos saber: ¿Defienden nuestros intereses? ¿Están comprometidos con la transparencia y la lucha contra la corrupción? ¿Tienen la capacidad y la voluntad de legislar para el bien de todos, no solo para algunos pocos?
Recordemos que el voto no es solo un derecho, sino una gran responsabilidad. Al votar, no solo estamos eligiendo a quienes estarán temporalmente en las dos Funciones del Estado; también estamos eligiendo a quienes nos representarán en las decisiones que afectan nuestras vidas diarias. Este es el momento de hacer valer nuestra voz, pero también de ser conscientes de que estamos decidiendo el futuro de nuestras familias, nuestras comunidades y nuestro país.
La situación que vivimos no está fácil, y necesitamos líderes comprometidos con el bienestar colectivo, con la justicia y con la democracia. Ecuador merece autoridades que no busquen el poder por el poder mismo, sino que trabajen por el bien común, sin caer en la tentación de promesas vacías. Esta es nuestra oportunidad para elegir a quienes realmente lucharán por un Ecuador mejor, uno más próspero, seguro y justo para todos.
Ahora, más que nunca, debemos ser responsables con nuestro voto. El futuro de nuestro país depende de la decisión que tomemos el 9 de febrero. No dejemos que la indiferencia o la manipulación tomen la delantera. Tomemos un momento para informarnos, para reflexionar y para actuar con conciencia. Porque el cambio que tanto necesitamos empieza con un voto consciente.
La democracia nos ha dado el poder de decidir, y no podemos desperdiciarlo. ¡El futuro de Ecuador está en nuestras manos!
