Diego Lara León
Cuando se inventó la fotografía, varias personas, en ese tiempo, tildaron a la cámara fotográfica como “un invento del diablo”, pues según ellos, “atrapaban el reflejo de las personas dentro de una caja y en un pedazo de papel”. Yo viví un episodio anecdótico en un caserío alejado de nuestra provincia, donde hace muchos años un médico rural llevó por primera vez una impresora, de esas que sonaban tanto que todo el pueblo se enteraba que se estaba imprimiendo. El médico emitió las recetas desde la impresora y algunos comuneros no comprendían como “esa máquina de escribir escribía sola”. De esos hay cientos de ejemplos, el ser humano se resiste y hasta sataniza el avance de la ciencia y de la tecnología, está más que confirmado que la humanidad en general tiene “miedo al cambio”.
Hasta hace unos años, solo escuchábamos hablar de inteligencia artificial en el cine, en las películas de ciencia ficción. La historia de máquinas que aprenden por sí mismas y que toman decisiones, muchas veces trágicas, ha sido recurrente en la gran pantalla, pero la inteligencia artificial es ya una realidad y sus aplicaciones están revolucionando muchas industrias alrededor del mundo.
Esta tecnología no está exenta de críticas y hasta de discusiones que rozan el campo de la filosofía, el debate sobre la inteligencia artificial inicia desde su raíz, es decir, ¿qué es y qué no es la inteligencia artificial?
El tema de la inteligencia artificial se empieza a complicar desde su definición, pero básicamente hay dos ángulos sobre el cómo se ve la inteligencia artificial. Desde uno de ellos, que algunos críticos han llamado inteligencia artificial débil o precavida, se pretende, cada vez crear mejores herramientas para darle más poder a la mente humana, pero no se pretende reemplazar, simplemente se busca aprovechar el poder enorme de las computadoras, de técnicas matemáticas avanzadas y de algoritmos más complejos para hacer cosas que antes eran inimaginables. Hoy mucha gente está trabajando con esa definición y se siente feliz; pero hay otra definición de inteligencia artificial, la inteligencia artificial dura, que sí pretende que la computadora es, de alguna manera, un modelo básico de las herramientas cognitivas humanas y que por lo tanto es perfectamente factible que una computadora lleve a cabo varias de las tareas cognitivas que ejecuta una mente humana, como el procesamiento del lenguaje natural y el manejo de imágenes mentales que son exclusivas de la mente humana.
Sin importar cuál de las definiciones se consolide a largo plazo, lo cierto es que la inteligencia artificial está presente en muchos campos y ya impacta nuestras vidas.
Por ejemplo, en la agricultura se utiliza para simplificar y acelerar decisiones sobre cuándo es el mejor momento para sembrar y cosechar, o incluso, cuáles insumos utilizar dependiendo del tipo de suelo, semillas y clima.
En transporte, lo más en boga son los carros autónomos y el uso de la inteligencia artificial en el transporte masivo de personas.
En salud, hay muchos proyectos alrededor del mundo sobre detección de enfermedades con base en el análisis de patrones.
Otro campo en que cada vez se emplea más la inteligencia artificial es en la industria, especialmente para: sistematización y automatización de procesos, encadenamiento productivo, predicción de fallos, perfilamiento de proveedores y clientes, predicciones de mercado y trazabilidad.
Los asistentes personales virtuales también son otros de los avances que ya se están empleando en diferentes industrias para asesorar desde decisiones financieras hasta viajes. También la inteligencia artificial está en casa, ya tenemos la domotización de varios servicios, tenemos la famosa Alexa y los robots que aspiran el piso.
Con los avances tecnológicos también aparece en la palestra uno de los aspectos que no se puede dejar de lado al hablar de inteligencia artificial, el dilema ético que acarrea.
Los avances tecnológicos no son malos, lo que hay es personas que mal usan la tecnología. Recordemos que un machete es solo una herramienta, que en manos de un delincuente es muerte, en cambio, en manos de un agricultor es vida.
@dflara
