
Las fuertes lluvias registradas en la ciudad provocaron inundaciones que afectaron a varios negocios ubicados en los alrededores de los ríos Malacatos y Zamora. Ante esta situación, los propietarios han buscado alternativas para evitar que el agua ingrese a sus locales, siendo los sacos de arena la opción más utilizada.
Alternativa
Al recorrer el centro de la ciudad, especialmente en las avenidas Universitaria y Manuel Agustín Aguirre así como las calles 18 de Noviembre, Imbabura, Quito, entre otras, observamos que muchos comerciantes han optado por implementar distintas estrategias para minimizar los efectos de las inundaciones y proteger sus productos.
Esto, tras las intensas lluvias registradas la tarde y noche del lunes 10 de marzo que ‘tomaron por sorpresa’ a los dueños de negocios, quienes, con los implementos disponibles, intentaron sacar el agua que ingresó a sus establecimientos, alcanzando distintas alturas y generando pérdidas.
Goldi Armijos, propietaria de un local de ropa y calzado, comentó que la lluvia fue “impredecible y rápida”, lo que hizo que, en cuestión de segundos, el agua entrara a los distintos negocios. “Afortunadamente no hubo víctimas, pero como dueños debemos prevenir para que esto no vuelva a suceder. En mi caso, el primer día el agua alcanzó unos 20 centímetros de altura, por lo que decidí colocar 10 sacos de arena en la entrada. Esta medida nos ayudó, porque cuando volvió a llover al día siguiente, el agua ya no ingresó, ya que los sacos absorbieron parte de ella”, explicó.
Por su parte, Washington Melgar relató que la primera noche de lluvias fue devastadora, ya que el agua entró a su negocio y mojó las herramientas que tenía exhibidas. Para evitar más daños, decidió colocar 2 grandes sacos de arena en caso de que el río volviera a desbordarse.
Rocío Valverde, propietaria de una tienda en la avenida Universitaria, señaló que la inundación la tomó desprevenida, ya que su negocio está ubicado frente al río. “Gran parte del agua ingresó y dañó varios productos que estaban en el piso, como costales con arroz, azúcar, sal y fideos. Para el segundo día, junto con mi vecino, compramos 30 sacos de arena a USD 1.50 cada uno; los colocamos en la entrada y evitamos que el agua ingresara nuevamente”, detalló.
José Guamán también se vio afectado por las lluvias, ya que el agua entró con tanta fuerza a su local que incluso hizo colapsar la puerta y arrastró un letrero. Sin embargo, al estar cerca del río Malacatos, decidió colocar sacos de arena y, para el segundo día, la inundación fue mínima.
Otra estrategia fue implementada por Gonzalo Vásquez, quien optó por colocar plásticos en las puertas enrollables para reducir el ingreso del agua en caso de nuevos desbordamientos.
Nuevos inconvenientes
Si bien algunos comerciantes lograron prevenir nuevas inundaciones, ahora enfrentan otro problema: el polvo que se levanta debido a la acumulación de lodo seco, lo que ha obligado a algunos a mantener sus negocios con las puertas cerradas, afectando sus ventas y, otros que han optado por limpiar los productos con mayor frecuencia para evitar daños adicionales.
