
Durante los tres últimos meses del año en curso, la Dirección de Seguridad Ciudadana y Control Público del Municipio de Loja, en coordinación con la Comisaría de Higiene, retuvo más de 10.000 productos que no cumplían con las normas básicas establecidas, entre ellas la falta de registro sanitario. Tras el debido proceso administrativo, fueron destruidos.
Situación
Fernando Villagómez Arévalo, director de Seguridad Ciudadana y Control Público del Municipio de Loja, explicó que estos resultados fueron obtenidos tras inspecciones desarrolladas tanto en el interior y exterior de los centros de abasto de la ciudad como en las parroquias rurales del cantón. El objetivo principal fue controlar la calidad de los productos que se comercializan, para evitar que artículos en mal estado o sin garantías sanitarias lleguen a manos de los consumidores.
«En los tres últimos meses decomisamos colas, licores, alimentos, manteca, carne, quesos, así como recipientes que no mantenían una adecuada limpieza. Todos estos productos no cumplían con las condiciones higiénicas necesarias para ser expuestos en los negocios de nuestro cantón», indicó.
En el ámbito administrativo, entre 15 y 20 empresas fueron sancionadas, algunas por primera vez y otras por reincidencia. De acuerdo con la gravedad de la infracción y lo incautado, Villagómez informó que impusieron multas desde el 25%, 50% y hasta el 100% de un Salario Básico Unificado del Trabajador en general que actualmente es de USD 470.
Una vez concluido el proceso legal que garantiza a los comerciantes su derecho a la defensa, este jueves 22 de mayo los productos fueron trasladados al relleno sanitario de la ciudad de Loja. Allí, tras la verificación de las actas correspondientes, procedieron a su destrucción conforme a los protocolos establecidos, con el fin de asegurar que no vuelvan a estar en circulación.
Además de ser una medida de control comercial, estas acciones, según el director, tienen como objetivo proteger la salud de la ciudadanía, ya que el consumo de productos contaminados, caducados o sin control sanitario puede causar intoxicaciones, enfermedades gastrointestinales y otros riesgos, especialmente en niños, adultos mayores y personas con condiciones de salud vulnerables.
