La huella imborrable de David Pacheco Ochoa en la música y la educación de Loja

En el marco de las festividades por los 130 años de la escuela Miguel Riofrío, la mañana de este 04 de junio se llevó a cabo el festival de la canción en su honor.

Loja vio nacer, el 14 de diciembre de 1920, a uno de sus más ilustres personajes: David Pacheco Ochoa, un hombre cuya vida estuvo marcada por el arte, la educación y el compromiso con la cultura.

Historia

Hijo del músico cuencano David Pacheco Solís y de Rosa Ochoa Serrano, creció en el tradicional barrio San Francisco, en un hogar donde valoraban el trabajo, disciplina y la sensibilidad artística.

Inició su formación académica en la escuela José Antonio Eguiguren y, paralelamente, recibió de su padre las primeras lecciones musicales, etapa en la que empezó su conexión con las notas, los acordes y la creación melódica. Su vocación por la enseñanza se consolidó en el normal de Santa Rosa. Desde entonces, dedicó más de 40 años a la docencia en escuelas de Malacatos, Gonzanamá, Macará, Vilcabamba y Loja.

Uno de sus mayores logros como educador lo alcanzó en la Escuela «Miguel Riofrío», donde ganó por méritos el concurso para asumir la dirección, cargo que desempeñó durante 18 años hasta su jubilación. En su honor, desde el año 2006, la institución organiza el Festival de la Canción, no solo por su impecable labor como director y maestro, sino también por haber compuesto la letra y música del himno institucional, según señala el actual rector, Kléber Barzallo a Diario Crónica.

Además de educador, fue designado cronista vitalicio de Loja, título respaldado con una producción literaria valiosa.

Su obra más conocida, ‘Leyendas, tradiciones y relatos lojanos’, fue editada en cuatro ocasiones entre 1977 y 1996 y se convirtió en referencia para quienes buscan comprender las costumbres e historia de la ciudad. También escribió Estampas lojanísimas (2005-2006), Cristóbal y su Alma Lojana, Años primigenios de la Escuela Miguel Riofrío, y otros títulos inéditos como Loja: Bolívar y mi delirio, Federico González Suárez, Vida de Manuelita Sáenz (escrita en inglés), Coplas lojanas y Visión panorámica del Ecuador.

Como músico, fue un compositor prolífico. Tocaba el piano, el acordeón y la guitarra, y creó más de 500 piezas musicales en géneros como pasillo, vals, bolero, sanjuanito, pasacalle, yaraví, pasodoble y tango. Ganó premios en festivales como La Lira y la Pluma Lojana (1964–1968), en el Municipio de Quito (1972), y en Guayaquil (1970, IFESA), entre muchos otros. A lo largo de su carrera recibió más de 50 reconocimientos por su aporte cultural, otorgados por entidades públicas y privadas de nivel local y nacional.

Pero también se destacó como periodista, donde abordó temas sociales y culturales en distintos medios de comunicación, defendiendo causas ciudadanas y narrando episodios importantes de la historia lojana.

David Pacheco Ochoa impulsó la organización gremial: fue presidente fundador de la Cooperativa de Ahorro y Crédito de los Educadores de Loja, cofundador de la Unión Nacional de Educadores en la provincia, y primer vicepresidente de la Sociedad de Autores y Compositores del Ecuador (SAYCE).

David Pacheco falleció el 21 de diciembre de 2008, dejando un legado invaluable que continúa vigente en el corazón de Loja. Su vida ejemplar y su trabajo en favor de la educación, la música y la identidad lojana lo convierten en una figura inolvidable.

En su honor, Bolívar Núñez Rodas publicó la obra titulada «Primer Centenario: David Pacheco Ochoa 1920-2020», una semblanza biográfica que recoge la vida, obra y legado de este destacado personaje lojano.