
Loja ha sido considerada una ciudad referente en el aprovechamiento de residuos sólidos. Una muestra de ello es el trabajo que realiza el Centro de Gestión de Residuos Sólidos del ayuntamiento local, donde producen mensualmente 680 sacos de abono orgánico de 25 kilos cada uno, conocido como humus.
Aprovechamiento
En el marco del Día Mundial del Ambiente, Soliman Salinas, vocero del centro, destacó que esta producción es posible gracias al compromiso de la ciudadanía con la separación adecuada de los desechos, en especial aquellos depositados en los recipientes verdes, destinados al material orgánico.
“El fertilizante que obtenemos proviene de los restos orgánicos que la ciudadanía clasifica correctamente. Ese esfuerzo nos permite producir cada mes 680 y anualmente, entre 6000 y 8000 sacos de abono orgánico”, indicó.
Los fertilizantes son más valorados a nivel nacional y en Sudamérica. Aunque existen otras alternativas como el compost y el bocashi, el humus destaca por su calidad y beneficios para el suelo. En Loja, lo elaboran en la planta de lombricultura del centro de gestión, donde interviene un proceso natural impulsado por la lombriz roja californiana.
Según Salinas, este pequeño organismo cumple un rol fundamental, ya que se alimenta del material orgánico, lo digiere y lo transforma en humus. Posteriormente, el material pasa por distintas fases: secado, cernido y finalmente ensacado.
Todo el proceso está en manos de un equipo de 28 personas que laboran en la planta. Inicia con la recepción del material orgánico —los lunes, miércoles y viernes—, que es clasificado y colocado en lechos especiales. Allí incorporan las lombrices, y a lo largo de cinco a seis meses el material es volteado mensualmente para controlar la humedad y facilitar su transformación.
Cumplido ese periodo, recolectan el humus, resultado de la digestión de las lombrices. Luego pasa por un secado de dos semanas, lo ciernen entre cuatro y cinco veces para garantizar su pureza y, finalmente, lo ensacan, pesan y cosen para su venta.
Cronidato:
Salinas concluyó indicando que, la lombriz roja tiene una vida útil de entre dos y tres años, tiempo en el que se alimenta continuamente y contribuye activamente a la producción de este valioso fertilizante orgánico.
Este producto se encuentra a la venta en el Mercado de La Tebaida, Centro Comercial, Vivero Municipal y en el Relleno Sanitario.
