
Desde el mes de enero del año en curso, el espacio conocido como la ‘cueva de los ahorcados’, ubicado en el barrio El Pedestal de la ciudad de Loja, está siendo intervenido por el colectivo Raíces Nómadas, una organización integrada por estudiantes de la carrera de arquitectura de la UIDE-L, junto con profesionales en arquitectura, arte y otras disciplinas, además del apoyo activo de los moradores del sector. El objetivo es regenerar la ‘calle de los ahorcados’ y transformarla en un lugar seguro y representativo.
Proyecto
Iván Jiménez, coordinador general e integrante del proyecto, en diálogo con Diario Crónica explicó que la idea surgió tras identificar esta cueva como un espacio con gran potencial urbano y social. Para ello, han venido realizando mingas comunitarias lideradas por el colectivo.
“Somos una organización propositiva, buscamos oportunidades de intervención y solución. Recorremos la ciudad para ver qué puede mejorarse y qué recursos existen, y así encontramos esta cueva”, comentó.
Según el profesional, este lugar es en realidad un vacío subterráneo formado hace unos 50 años, cuando los habitantes extraían tierra del sitio. En su momento, esta cueva funcionó como refugio, y posteriormente fue adaptada por un artista proveniente de Puno, Perú. Con el tiempo, el sitio fue abandonado y ocupado por personas con distintos perfiles, lo que generó preocupación en los vecinos debido a los constantes actos delictivos. Ante esto, los moradores solicitaron al Municipio una intervención, y como respuesta, la entidad cubrió la entrada con tierra, volviéndola inaccesible.
Ante esta situación, el colectivo decidió iniciar trabajos de adecuación en este espacio, no solo por su historia, sino por el valor simbólico que representa. Durante el proceso de excavación para habilitar un vacío habitable, encontraron objetos como juguetes, cocinas, ropa, carteras e incluso documentos de identidad. Estos hallazgos motivaron a mantener reuniones constantes con los moradores del sector para definir colectivamente qué hacer con el sitio, considerando los recursos limitados.
“Si esta es la calle de los ahorcados, porque responde a una leyenda trágica de amor entre un Romeo y una Julieta lojanos, entonces llegamos a un consenso: crear una iglesia de los Enamorados en honor a esa historia. Planeamos incorporar una imagen de San Antonio de Padua, patrono de los enamorados, para darle un sentido más respetuoso y significativo al lugar”, expresó.
Además, el proyecto contempla la construcción de escalinatas, dos locales comerciales excavados en la peña para la venta de recuerdos, y el aprovechamiento del recurso tierra extraída, la cual es utilizada para pintar los cerramientos de las viviendas aledañas con ayuda de los mismos moradores. También están fabricando macetas y este fin de semana realizarán una prueba de quema para comprobar su resistencia, con el fin de embellecer la calle.
Etapas y costos
El proyecto se ejecuta por etapas. La primera, que incluye la pintura con tierra y la elaboración de macetas, tiene una duración de seis meses.
Las mingas comunitarias las realizan semanalmente, con la participación voluntaria de vecinos y colaboradores. No obstante, uno de los principales desafíos sigue siendo el financiamiento.
“Una regeneración completa del lugar podría costar hasta USD 300.000, pero sabemos que eso no es viable en este momento. Por eso dividimos esa meta en componentes más alcanzables. Por ejemplo, la capilla requiere unos USD 20.000 y la escultura —queremos que sea de Bayardo Cuenca, reconocido artista lojano— podría costar unos USD 4.000. También necesitamos esculpir las escaleras, construir una vereda de piedra y los nichos excavados”, detalló.
Aspectos
La cueva, que ha estado presente por más de 50 años, se ubica en un talud conformado principalmente por piedra, limo y arena, materiales que brindan buena estabilidad para este tipo de intervención. Sin embargo, los organizadores extienden la invitación a profesionales en geotecnia para que se sumen con estudios técnicos que permitan validar las condiciones del terreno.
En la parte alta, donde se presenta filtración de agua, implementarán una zanja de coronación para redirigir el líquido y evitar la erosión, además de vegetación que actuará como colchón protector. También contemplan la construcción de un muro de gaviones escalonado para reforzar la seguridad estructural.
La cueva mide aproximadamente 4 metros de profundidad por 3 de ancho, aunque su forma es irregular y se ensancha en ciertos puntos. Tiene capacidad para unas 10 personas y, según el coordinador, no han alterado su estructura: “No hemos desestabilizado el terreno, simplemente retiramos lo que ya estaba suelto”, aclaró.
Convocatoria
Las personas interesadas en formar parte del proyecto pueden acercarse. El único requisito es tener la voluntad de ayudar y aprender de los conocimientos que imparten.
Cronidato:
El equipo está conformado por 10 estudiantes voluntarios de la carrera de arquitectura de la UIDE-Loja, además de un grupo de apoyo de cinco profesionales y artistas como Bayardo Cuenca y Boris Salinas. La intención es que el colectivo siga creciendo.

La visión a futuro del proyecto busca conectar este espacio con sitios históricos como el antiguo Hospital San Juan de Dios, el parque Bolívar y finalizar en el mirador del barrio El Pedestal, generando un corredor cultural y turístico en la ciudad.
