
Loja fue una de las provincias con mayor vegetación quemada en 2024 superando las 50.000 hectáreas. Lamentablemente, con la llegada del verano en este 2025, ya se registran tres incendios forestales en tres cantones: Quilanga, Gonzanamá y Paltas, registrando alrededor de 3 hectáreas en cenizas.
Lugares
El primer incendio forestal ocurrió la noche del domingo 13 de julio de 2025, en el sector de Limón Bajo, parroquia San Antonio de las Aradas, de Quilanga, afectando aproximadamente dos hectáreas de cafetal y vegetación. La oportuna intervención del Cuerpo de Bomberos y la Brigada Comunitaria (Bricom), en un par de horas, lograron sofocar.
El cantón quilanguense, el año pasado fue uno de los más golpeados, donde el fuego apagado con la ayuda de bomberos, Fuerzas Armadas y entidades públicas, dejó casi 8.000 hectáreas quemadas de vegetación nativa, pastizal, bosque de pino, cultivos de café y huertas afectadas, según cifras oficiales. Además, 25 familias resultaron afectadas y 79 damnificadas, tres personas heridas; y, en viviendas, tres destruidas y 17 afectadas. Además, decenas de animales calcinados.
Por otro lado, el lunes 14 de julio de 2025, los casacas rojas del cantón Paltas, fueron alertados de un incendio forestal en el sector de Velacruz, una vez que lo apagaron y dejaron en condiciones seguras, nuevamente les comunicaron que en la parte alta del barrio 25 de Junio, había otro flagelo. Estiman que el fuego consumió más de 1 hectárea de vegetación nativa y pastizales.
Mientras que, en Gonzanamá, el 11 de julio de 2025 hubo un flagelo en el sector cercano a la planta de agua potable de ese cantón, donde los bomberos sofocaron un área afectada de 10 m2, de pastizales, cerco y tubería de agua.
Trabajo
El jefe del Cuerpo de Bomberos de Quilanga, Eduardo Durán Pereira, expresó a Diario Crónica que con el apoyo de varias fundaciones crearon la Brigada Comunitaria (Bricom) en las dos parroquias: San Antonio de las Aradas y Fundochamba y fueron ellos quienes los alertaron del incendio el pasado fin de semana. “Según las primeras investigaciones y por versiones de los moradores, el incendio habría sido ocasionado por un cortocircuito en un poste de luz, aunque algunos indicios dan muestra que posiblemente fue provocado”.
En ese contexto, los integrantes del Bricom están planificando y realizarán un cronograma de quemas, el mismo que será coordinado con bomberos para un apoyo más efectivo, a fin de evitar, una nueva tragedia como el año pasado, puesto que en los actuales momentos los agricultores están preparando las tierras para la siembra.
Por su parte, Isaías Rueda, responsable de la Estación Centro del Cuerpo de Bomberos de Loja, acotó a Crónica que en el cantón está iniciando la etapa de verano y los agricultores cuando desean quemar deben coordinar con los bomberos más cercanos a su localidad, con el propósito de enseñarles técnicas para evitar que el fuego salga de control.
“Es aconsejable quemar desde las 05h00 a las 09h00 y a partir de las 17h00 —tiempo en que el viento es leve o nulo—, y realizar una guardarraya de 3 a 4 metros alrededor del área destinada a incendiar, además, el fuego debe iniciar desde arriba hacia abajo para evitar la propagación del fuego”, recomendó.
Escuelas
Por otro lado, la Prefectura de Loja —a través de las escuelas de campo— en su malla curricular tienen establecido, entre otros temas, el manejo del fuego. “Los agricultores por naturaleza utilizan el fuego para limpiar sus campos y con ello minimizar la falta de mano de obra, pero la actividad siempre ha han ejecutado por tradición”, refirió Jean Ojeda, director de Desarrollo Productivo.
Iniciaron con las capacitaciones en las parroquias surorientales San Pedro de Vilcabamba y Malacatos, posterior Vilcabamba y Yangana y después se extenderán a nivel de la provincia, ya que el año pasado hubo una afectación de alrededor de 50.000 hectáreas de bosques y zonas de producción, provocadas por el mal uso del fuego.(I).
Croninúmero
El artículo 246 del Código Orgánico Integral Penal (COIP) trata sobre los incendios forestales y de vegetación. Sanciona con una pena privativa de la libertad de uno a tres años de prisión a quien provoque directa o indirectamente incendios, o instiguen a cometerlos, en bosques nativos o plantados, o en páramos.
