Bioarqueólogos y su misión de reconstruir la vida de las poblaciones pasadas   

Daniel Gonzalo Rivas y Gerardo Castro, profesionales en la Bioarqueología.

La bioarqueología es el estudio de los restos humanos encontrados en sitios arqueológicos, con el objetivo de reconstruir la vida de las poblaciones pasadas, incluyendo su salud, dieta, rituales funerarios y movilidad. Según profesionales, en diferentes partes del Ecuador existen hallazgos interesantes como la modificación craneal.

Trabajo

En el Ecuador hay solo cinco bioarqueólogos. Uno de ellos es Daniel Gonzalo Rivas, quien afirmó a Diario Crónica que encontrar indicios es un reto en el Ecuador porque la tierra es muy ácida y destruye rápido los restos óseos, sin embargo, los que han podido conservarse, fueron sometidos a diferentes análisis y determinar qué tipo de dietas tuvieron con plantas de maíz, yuca, papa, entre otros, o en el caso de ADN —obtenido de los dientes o cerca al cráneo— lograron información, de cuáles fueron los patrones de migración, relaciones con otras poblaciones…

“Durante mi labor, me llamó mucho la atención las modificaciones intencionales del cráneo —en comunidades de todo el Ecuador— ya sea con tablas u otros objetos para que estén achatadas o largas.  Entre las hipótesis están que, la acción era para diferenciarse entre ciertos grupos o clases sociales. Los registros más antiguos datan de la Cultura Valdivia en la Costa”, detalló.

Hasta el momento ha encontrado al menos 20 cráneos con modificaciones, aunque también hay registro en Napo y en Loja, con la cultura Paltas.

Labor

Por su parte, Gerardo Castro, bioarqueólogo e investigador en herencia cultural, añadió a Crónica que durante 2 siglos las arqueologías americanas y particularmente ecuatoriana se basa en la investigación de contexto funerarios —las llamadas huacas— eso determina que en las colecciones de los museos hay una gran cantidad de material humano y elementos que están asociados como vasijas y orfebrería.

“En ese contexto, desde hace 30 años hay un esfuerzo con el desarrollo de la ciencia para hacer investigaciones de ADN, enfermedades y pandemias que vivieron en su momento y que la población en muchos aspectos los sobrevivió, todo ese bagaje científico es responsabilidad de la bioarquelogía”, afirmó.

En los 30 años de gestión arqueológica le ha tocado investigar en las tres regiones del país, encontrando la más antigua las tumbas de la cultura Valdivia en la Península de Santa Elena, allí halló esqueletos y ajuares.

Recomendación     

Los bioarqueólogos instan a la ciudadanía si encuentran restos humanos tratarlos con cuidado, recordando que son personas que estuvieron vivas en su tiempo; además, solicita a las entidades públicas elaborar reglamentos o normativas que preserven ese conocimiento que pueden dar los huesos.(I).