
Para el uso del fuego en las actividades agrícolas hay que tomar serias precauciones, hacer una guardarraya alrededor del terreno a quemar y sobre todo tomar en cuenta el pronóstico por el tema del viento evitará incendios forestales. Según los casacas rojas, la mayoría de los flagelos inician en las chacras.
Labor
La guardarraya es una medida preventiva que se utiliza para crear una barrera física que detenga el avance del fuego, removiendo todo material combustible hasta dejar expuesto el suelo.
A decir de Ángel Espinosa Rojas, jefe del Cuerpo de Bomberos del cantón Gonzanamá, recomienda como mínimo un metro esquinero hacia adentro para que la candela no pase al resto del terreno y todo el monte sea amontonado en la parte central.
También cuando vayan a ejecutar esta actividad (quema), deben acudir unas 6 personas, con el fin que estén atentos a las posibles chispas que pueden brincar. Además, la quema tiene que realizarse en horarios desde la madrugada hasta las 09h00 y pasadas las 17h00 en adelante.
“Hay temporadas en las que pueden quemar, en estos meses de julio y agosto en el caso de Gonzanamá está prohibido porque es temporada de viento y los agricultores empiezan en el mes de septiembre, aunque algunos tienden hacer caso omiso a las recomendaciones, para ello, les informamos que en el cantón está vigente la -Ordenanza que regula el control y sancionatoria de incendios forestales-”, explicó.
Los bomberos constantemente efectúan las capacitaciones junto a otras entidades como la Prefectura, en especial en las parroquias más conflictivas con las quemas agrícolas como Nambacola, Purunuma y Changaimina. “Al momento se han registrado 5 incendios, con una afectación general de una hectárea”, añadió.
Espacio
Por su parte, el bombero Jorge Ríos, añadió que el ancho de la guardarraya depende de qué tan alto esté la vegetación, si es muy alta debe ser más amplia, si es pequeño con uno o dos metros es suficiente.
“En terrenos con pendiente, los materiales removidos deben ser colocados en la parte baja de la brecha para evitar que el viento los devuelva y cubra nuevamente la zona limpia. Lo primordial en toda quema, cuando culmine la labor, obligatoriamente deben dejar apagando, pues en diferentes sectores las temperaturas pueden ocasionar la reactivación del fuego y generarse un incendio forestal”, subrayó.
Insta a la ciudadanía y de manera particular a los agricultores solicitar apoyo a los bomberos cuando quemen. El año pasado la provincia de Loja sufrió severamente con los incendios que dejaron en cenizas a más de 30.000 hectáreas de vegetación y cultivos, animales muertos, casas destruidas y familias damnificadas.(I).
