
Loja rodeada de montañas y ríos, es el lugar ideal para que los secretos ancestrales hayan perdurado a través de generaciones. Los mitos y leyendas son la esencia viva que configura la identidad cultural y tradiciones de sus habitantes, uno de estas historias es el del “Cura sin cabeza” que resalta el amor y valentía.
Historia
El Cura sin Cabeza es una de las leyendas más inquietantes y cautivadoras y particularmente de la ciudad Castellana.
Gregorio Calle, habitante de la ciudad y amante a las historias, relató en exclusiva para Diario Crónica que, en el corazón de la ciudad colonial de Loja, por la calle Bolívar, el silencio de la noche se rompía con el galope aterrador de un caballo. A la medianoche, los habitantes escuchaban el eco de los cascos resonando, pero nunca lograban observar nada, lo que sembraba el pánico en las personas, quienes apresuraban a cerrar con seguridad las casas y encendían la luz o velas.
“Cierto día, en unas de las festividades, la mayoría de la gente muy temprano se fue a su casa, por miedo, sin embargo, algunos jóvenes decidieron seguir disfrutando y cuando llegó la medianoche, al sonar las campanas, un hombre vestido de cura y sin cabeza pasó a toda velocidad, provocando que la mayoría de los presentes huyeran despavoridos”, relató.
Cuatro amigos valientes decidieron enfrentarlo, le tendieron una trampa y cuando regresó pasados las 03h00 chocó con una cuerda que los jóvenes habían tendido en la calle.
El supuesto fantasma resultó ser un joven sacerdote que había sido separado de su amada, María Rosa, y había ideado esta forma de verse sin ser descubierto. Sus padres la habían enviado a un convento para evitar cualquier contacto entre ambos, pero cada noche robaba un caballo de los curas y para evitar ser descubierto había creado su apariencia fantasmal.
La gente lo amenazó con entregarlo a las autoridades sino era valiente y escapaba con su amada. Él tomó decidió hacer caso al amor y desapareció junto con María Rosa.(I).
