
En casi todas las fiestas religiosas o aniversario de pueblos, es común observar la tradicional “vaca loca”, cuyo baile produce miedo y diversión por el temor a ser quemado.
Inicios
Desconocen con certeza el origen del festejo, aunque estiman que la tradición fue implantada durante la conquista española o también pudo haber iniciado en tierras ecuatorianas con los antepasados, cualquiera que sea su origen, en la actualidad es parte de la cultura y no puede faltar en las festividades.
“Cada comunidad del país y particularmente de Loja, tiene sus pequeñas variaciones y significados, incluso desde la elaboración, por ejemplo, en las ciudades la estructura es de fierro decorada en forma de vaca que va recubierta con papel o cuero de vaca y todo tipo de juegos pirotécnicos. Tiene un costo de alrededor de USD 40”, afirmó Rodrigo Rojas, morador del barrio Motupe de la ciudad de Loja.
En cambio, en las comunidades su forma es de madera, los cachos y cola son forrados de tela y amarrada con alambre, luego le cubren de diésel para encenderla. Su costo promedio no supera los USD 5 a USD 10.
Baile
Las dos -vacas locas- como las conocen la ciudadanía, tienen algo en común, una persona debe colocárselas en el hombro y bailar al son de la música de banda, tiempo para que los asistentes puedan acercarse y tratar de golpearla. El ciudadano debe seguirlos como si fuera un aminal de verdad. “Está actividad ofrece momentos realmente inolvidables de correrías de un lado para otro evitando que la -vaca loca- te alcance y a la par disfrutar de los colores de la pirotecnia o las llamas de los cachos y la cola”, añadió.
Como algo tan tradicional tiene sus verdaderos maestros artesanos en la confección de dichos artilugios que son indispensables en cualquier fiesta popular. En las comunidades de los cantones lojanos, generalmente son fabricadas por las personas adultas mayores, cuyas enseñanzas fueron inculcadas por sus padres, en cambio, en la ciudad Castellana son elaboradas por quienes realizan los juegos pirotécnicos y en el barrio Motupe, las manos hábiles de Rodrigo Rojas.
“Este artículo es indispensable, especialmente en las fiestas religiosas de cualquier santo. Estoy seguro que nunca terminarán y pasarán varias generaciones donde la -vaca loca- será el atractivo principal durante las celebraciones”, afirmó.(I).
