
Con la tradicional romería de la Churonita, la expectativa no solo se centra en su llegada a Loja, sino también en los atuendos que lucirá a lo largo del recorrido, ya que cada uno de ellos lleva consigo un mensaje simbólico y espiritual.
Este 2025, la Virgen de El Cisne vestirá cuatro trajes distintos, todos confeccionados con dedicación por artesanos que, con meses de anticipación, trabajan cada detalle para que la imagen luzca impecable.
Atuendos
Según el padre Sócrates Chinchay, rector del Santuario Nacional de El Cisne, durante los tres tramos del recorrido —de El Cisne a San Pedro, de San Pedro a Catamayo y de Catamayo a Loja— la imagen portará vestimentas de viajera. Esta elección tiene un significado especial, ya que las prendas han sido donadas por personas que agradecen algún favor o milagro recibido por intercesión de la Virgen ante su hijo Jesucristo.
En la primera jornada, prevista para el 17 de agosto, la Virgen lucirá un traje de viajera que aún está a la espera de ser recibido por el rector del santuario. En la segunda etapa, el 18 de agosto, vestirá un atuendo turquesa con detalles dorados, acompañado de una capa blanca y sombrero, decorados con pedrería y bordados de flores que resaltan la fineza artesanal. Para el último tramo, rumbo a Loja, llevará un vestido celeste con capa rosada y detalles que lo embellecen aún más.
Como es tradición, al llegar a la puerta de la ciudad y tras salir de la zona militar, la imagen cambiará su atuendo para ingresar como reina a la urbe lojana.
Este traje es donado cada año por la Corporación de Ferias de Loja y, en esta ocasión, su confección está a cargo de la diseñadora Alba Uchuari. Inspirada en la majestuosidad de la Reina de El Cisne, ha creado un vestido rosado con manto celeste, finamente adornado con pedrería en forma de flores, pensado para resaltar la solemnidad y el fervor con el que la ciudad la recibe.
Cada vestimenta no solo realza la presencia de la imagen en cada tramo de la romería, sino que para los fieles representa un testimonio de fe y gratitud, capaz de reunir año tras año a miles de devotos.
