Devotos de todo el país llegan a Loja por la “Churonita”

Retrato de varias personas sosteniendo micrófonos con logotipos de un medio de comunicación, en un entorno colorido relacionado con la celebración de la Virgen de El Cisne.
Devotos de distintas partes del país visitan la ciudad de Loja con motivo de la presencia de la imagen de la Virgen de El Cisne.

Con la llegada de la sagrada imagen de la Virgen de El Cisne, la iglesia Catedral de Loja registra un notable aumento en la asistencia de los devotos, quienes aprovechan su estadía para pedir o agradecer favores. El párroco asegura que la ciudad vive un ambiente de protección y esperanza durante esta celebración.

Ambiente

Como cada año en agosto, la ciudad recibe la visita de la “Churonita”, que permanecerá en la iglesia Catedral hasta el 1 de noviembre. Según el párroco de El Sagrario, William Arteaga, la presencia de la Virgen transforma el ánimo de las personas y llena de alegría a quienes se acercan.

“Tener a nuestra madre tan cerca nos cambia la vida; la imagen es símbolo de esperanza. Es una mujer que nos invita a ser perseverantes y a esperar con paciencia”, afirmó.

El sacerdote destacó que quienes llegan a depositar sus necesidades, súplicas o ruegos salen cargados de fe, más aún en este año jubilar, que impulsa el lema “Con María, peregrinos de esperanza”.

La Catedral se llena de festividad con castillos y luces, mientras la ciudad se convierte en un punto de encuentro para visitantes de diversas regiones, muchos de ellos con sus vestimentas tradicionales como es el caso de los fieles provenientes del Azuay.

Entre los asistentes al templo se encuentra Tatiana Veintimilla, quien considera a la Virgen de El Cisne muy milagrosa. Desde hace varios años ayuda en la decoración del templo para recibir a la sagrada imagen, motivada por su fe.

Jorge Guamán, oriundo de Loja pero residente en Quito, dijo: “Siempre venimos según nuestras posibilidades. Yo estoy regresando a los 50 años y es por la devoción que me inculcaron mis padres y abuelos, por lo que yo continúo. Sin embargo, lo que siempre le pido desde el lugar en el que me encuentre es por mi salud y familia”.

Marco Chamba, oriundo de Catamayo y radicado en Quito, compartió un sentimiento similar: “Le tengo mucha devoción, mi madre me enseñó a ser católico y por ella me inspiré en poder estar cada agosto en la ciudad de Loja. Siempre pido por la salud, el trabajo y mi familia, aunque viva en otra ciudad”.

Maryuri Peso, quien llegó desde Santa Elena junto a su familia, relató su experiencia de peregrinación: “Es la primera vez que se presentó la oportunidad de poder caminar desde El Cisne hasta San Pedro. Fueron ocho horas de caminata, pero quien nos sostuvo fue la Virgen Santísima. Aunque nos dolían los pies, ella guió nuestros pasos para poder llegar”. Además, mencionó que su visita a la ciudad también la hizo para agradecer lo recibido y que esperan poder seguir viniendo los siguientes años.

Desde Zumba (Zamora Chinchipe), Luz del Carmen Abad llegó por primera vez a la iglesia Catedral a visitar a la sagrada imagen. “Somos devotos de ella y es la que nos protege de todo mal y peligro”, afirmó, expresando la gratitud y la fe que motivaron su viaje.

La llegada de la Virgen de El Cisne convierte a la Catedral en un punto de encuentro espiritual para cientos de devotos de distintas ciudades del país, reafirmando la fe y devoción que cada año congrega a miles de personas en Loja.