La cascada Namanda: un rincón de frescura y aventura en la ciudad de Loja

Dos personas disfrutan de la cascada Namanda, un paraje natural con agua cayendo y rodeado de vegetación.
Este sábado 23 de agosto de 2025, personal de Diario Crónica llegó hasta la cascada Namanda, donde además de documentar la belleza del lugar, aprovechó para sumergirse bajo el refrescante chorro de agua que cae desde 18 metros de altura.

A tan solo cinco kilómetros del centro de la ciudad de Loja, en el barrio Capulí, se encuentra la cascada Namanda, un paraje natural que cautiva a sus visitantes con la fuerza y frescura de sus aguas. Este destino ofrece una experiencia de conexión con la naturaleza en medio de un entorno sereno y revitalizante.

El acceso a la cascada es parte del encanto: el recorrido desde la vía Loja–Malacatos —tomando como referencia el Colegio San Gerardo—, se convierte en una travesía que permite apreciar la riqueza paisajística de la zona. La caída de agua, de 18 metros de altura, se convierte en el punto culminante del trayecto, donde el sonido del agua y su entorno invitan a la contemplación, sumergirse en el chorro y al descanso.

Dos niñas sentadas sobre una colina verde, jugando y disfrutando del paisaje natural. Ambas llevan sombreros mientras el sol brilla en un ambiente sereno con colinas de fondo.
En el recorrido observamos niños del sector rural.

Además de ser un espacio ideal para el turismo ecológico, Namanda es un escenario perfecto para los amantes de la aventura ya que algunos deportistas y aficionados al canyoning aprovechan la geografía del lugar para practicar esta disciplina, que combina adrenalina y contacto directo con el entorno natural.

La cascada Namanda no solo ofrece un respiro al cuerpo, sino también al espíritu. Es un recordatorio de los tesoros naturales que guarda Loja, y una invitación abierta a explorarlos con respeto, admiración y sentido de pertenencia.

Dos personas cruzando un tronco sobre un arroyo en un entorno natural, rodeados de vegetación.
Tras el trayecto, llegar a la cascada es gratificante.

Por otro lado, es importante tener en cuenta que el acceso a la cascada Namanda implica atravesar fincas privadas, por lo que se recomienda hacerlo con respeto, discreción y cuidado. Los visitantes deben procurar no alterar el entorno, evitar dejar residuos y mantener una actitud cordial con los propietarios y habitantes del sector. Esta consideración no solo garantiza una experiencia armoniosa, sino que también contribuye a preservar la buena relación entre la comunidad y quienes desean disfrutar de este tesoro natural.

Persona de pie frente a la cascada Namanda, rodeada de vegetación verde y frondosa, con agua cayendo en un fondo sereno.