Otro maestro que se marcha al infinito

Luis Pineda

luis_pineda47@yahoo.es

El expresidente del Núcleo de Loja de la Casa de la Cultura Ecuatoriana Benjamín Carrión (CCE-Loja), Marco Antonio Placencia Espinosa, falleció el domingo 24 de agosto de 2025, a los 87 años de edad.  

Nació en Loja, el 7 de agosto de 1938, sus estudios primarios los cursó en la escuela de los Hermanos Cristianos La Salle; los secundarios, en el colegio Bernardo Valdivieso y en el Nocturno Leones de Loja; los universitarios, en la Universidad Nacional de Loja UNL, en donde obtuvo dos licenciaturas: Ciencias Jurídicas y Ciencias de la Educación; y el doctorado.

En 1969 formó su familia con María Peña, con quien procreó cuatro hijos: Mercedes, Ana, Inés y Marco, y llegaron sus nietos Isaac, Ana Isabel y Emilie,

Su vida estudiantil no solamente estuvo marcada por la excelencia académica, sino también se distinguió como líder, siendo presidente de la FEUE nacional, en 1963.

Trabajó en el Municipio de Loja, en el Banco Central y, posteriormente, ejerció la docencia en el colegio Bernardo Valdivieso y en la UNL. Se desempeñó además como secretario General y asesor de la matriz de la CCE y en Loja como presidente, en el período 2000-2004.

Fue un investigador infatigable, sobre todo de la cultura de la provincia de Loja. Cuando fue presidente de la CCE-Loja, luego de gestionar la compra del Teatro de Artes Segundo Cueva Celi, destinó allí un espacio físico: el Centro de Investigación la Cultura de Loja (Ciclo), asimismo, gestionó núcleos cantonales de la Casa de la Cultura.

Marco Placencia Espinosa realizó ensayos, entre ellos, “Esbozo de la Cultura Lojana”. Además, escribió diferentes prólogos de libros de autores como Trotsky Guerrero, Édgar Palacios, José Bolívar Castillo, Félix Paladines.

También, incursionó en la poesía, además de haber sido un talentoso compositor e intérprete, con dotes excepcionales para el canto y la ejecución del piano y la guitarra.

Al inicio del siglo XXI, el capitalismo lanzó su teoría de que las ideologías y la historia han terminado. Marco Placencia, inolvidable amigo y maestro, nos advertía de ese peligro y nos proponía una alternativa:

“También nos mandan los poderosos dar muerte a la historia para iniciar el reino de la desmemoria y nos prohíben mirar hacia lo lejos para evitar el vértigo de los panoramas globales… nos prohíben pensar en contexto o filosofías. Sólo hay que ocuparse de las cosas pequeñas e inmediatas. Es obligatoria la miopía universal…

¿Qué hacer?

Entre las herramientas indispensables están los libros, sobre todo aquellos que declaran abiertamente su amor a la tierra, a la parcela donde se ha nacido, y se ocupan de cuestiones que han sido expulsadas del mercado, como la identidad, la cultura, los valores humanos.”