Seguir adelante

Fernando Oñate

¿Ha escuchado hablar de John Stephen Akhwari? Quizá no. Él fue un maratonista tanzano que representó a su país en los juegos olímpicos México 68. Mientras participaba en la maratón, en el kilómetro diecinueve, algunos corredores realizaron maniobras para cambiar de posición y Akhwari recibió un golpe cayendo al suelo produciéndosele una luxación de la rodilla derecha y graves lesiones en el hombro al golpear contra el pavimento. A pesar de que el personal médico le recomendó abandonar, continuó corriendo. Akhwari llegó en último lugar entre los 57 competidores que completaron la carrera, 18 se habían retirado antes de terminar, pero él decidió continuar. No ganó una medalla, pero su participación es considerada como un ejemplo de espíritu deportivo, perseverancia y valor.

Muchas veces la vida es como una carrera en la que se presentan obstáculos, encrucijadas y en no pocas veces sentiremos el deseo de abandonar la carrera. La pérdida de un ser querido, perder el trabajo repentinamente, fracasar en un emprendimiento, puede ser devastador, pero mientras tengamos vida, estamos en competencia, mientras haya aliento el Señor nos da la fuerza para levantarnos: “No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia” (Isaías 41:10).

El apóstol Pablo les escribía a los corintios: “¿No se dan cuenta de que en una carrera todos corren, pero solo una persona se lleva el premio? ¡Así que corran para ganar! Todos los atletas se entrenan con disciplina. Lo hacen para ganar un premio que se desvanecerá, pero nosotros lo hacemos por un premio eterno” (1 Corintios 9:24-25 NTV). La carrera de la vida se corre para ganar, no es suficiente con “participar”, por eso es necesario prepararnos, entrenar con disciplina no solo en el aspecto físico, e intelectual, sino especialmente en lo espiritual, de una relación con el Señor viene nuestra fortaleza. Al final la carrera de la vida tiene el mayor de los premios, una eternidad en la presencia del Señor, lo maravilloso es que en esa carrera no estamos solos ya que Jesús prometió “estoy con ustedes siempre, hasta el fin de los tiempos” (Mateo 28: 20 NTV).

Si sientes que estas caído, ¡ánimo!, ¡levántate! No olvides que todo lo puedes en Cristo que te fortalece (Filipenses 4:13).