César Augusto Correa

Exgobernante más longevo del mundo
Al comenzar 1972 se tenía por delante dos acontecimientos trascendentales preocupantes, la elección de nuevo presidente del Ecuador y el posible inicio de la exportación de petróleo del nor-oriente. El nuevo presidente podía mantener la propiedad estatal de petróleo y disponer de enormes ingresos que podría utilizar en el fomento del desarrollo del país beneficiando a todas las clases o se podría caer en manos de un presidente que entregue nuestra riqueza a las compañías extranjeras.
Todas las encuestas indicaban que las elecciones serían ganadas abrumadoramente por Assad Bucaram, dueño de Concentración de Fuerzas Populares, neófito en ciencias económicas, irrespetuoso de las leyes y las buenas costumbres. Para los sectores más conscientes de la sociedad, Assad Bucaram era una amenaza temible, que le haría mucho daño al país. En la madrugada del martes de carnaval, 15 de febrero, el ejército derrocó al dictador José María Velasco Ibarra (Radio La Voz del Río Cauca, de la cadena Caracol de Colombia, a las 2h00 del 15 de febrero difundió la noticia, diciendo «en estos momentos el expresidente de Ecuador, José María Velasco Ibarra, cruza los cielos de Colombia, rumbo a un destierro en Panamá»). Se instaló otra dictadura con el general Guillermo Rodríguez Lara como «presidente». El nuevo gobierno se proclamó «nacionalista» y «revolucionario», creando suficientes expectativas como para que nadie saliera a protestar, pues, por lo menos, el golpe alejaba el fantasma de Bucaram.
Lo de «nacionalista» fue efectivamente un calificativo que se le puede seguir aplicando, que sirvió para transcurrir hasta el 11 de enero de 1976 sin alzamientos populares, sin la necesidad de reprimir en lo más mínimo, fueron años en los que se respetó los derechos humanos y las libertades mejor que en cualquier otro gobierno anterior, pero lo de «revolucionario» le quedó grande.
Entre lo «nacionalista» podemos mencionar los siguientes aspectos:
a) La propiedad del petróleo permaneció como del Estado ecuatoriano, sin cuestionamiento alguno; las compañías extranjeras no se atrevieron a hacer gestión alguna para cambiar esa condición;
b) El Ecuador, con el apoyo de Venezuela, ingresó a la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y cumplió disciplinadamente todas las decisiones, como la de explotar el cupo asignado de 250.000 barriles diarios y venderlos al precio aprobado, que fue subiendo mensualmente, desde USD 2,50 el barril a USD 40,00 en unos meses de 1975;
c) Creó CEPE, la corporación estatal ecuatoriana que se encargó de organizar y administrar todos los aspectos de la explotación petrolera, su transporte por el oleoducto a Esmeraldas, la prospección, exploración y explotación de nuevos pozos, lo que se hizo de la manera más eficiente posible;
d) Construyó la Refinería de Esmeraldas, como empresa estatal, con la capacidad de procesar lo que en esos momentos se necesitaba, 50.000 barriles diarios;
e) Construyó la presa de Paute y dejó los estudios para la construcción de otras hidroeléctricas. (Hay que registrarlo: posteriormente las empresas extranjeras, así como los empresarios ecuatorianos que importaban combustibles o producían energía termoeléctrica se opusieron cerradamente a la construcción de las otras hidroeléctricas, hasta que llegó el rebelde Rafael Correa, que no se sometió a los intereses de los capitalistas y las construyó);
f) Creó ENAC (Empresa Nacional de Almacenamiento y Comercialización) que se encargó de comprar productos agrícolas directamente a los campesinos, pagándoles el precio oficial, por el peso exacto, al contado, librándolos de los chulqueros. (Los productores de maíz de Pindal fueron los más beneficiados en la provincia de Loja). ENAC vendía al público lo que había comprado, a los precios más convenientes para los consumidores;
g) Creó ENPROVIT (Empresa Nacional de Productos Vitales) que instaló grandes almacenes en todas las parroquias del país, tanto urbanas como rurales, en las que se ofrecía al detalle más de un centenar de productos de primera necesidad, prácticamente a precio de costo (con un ligero aumento para cubrir los gastos de administración), librando a los consumidores del abuso de los especuladores;
h) Modernizó al Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social;
i) Creó la Flota Petrolera Ecuatoriana (FLOPEC), que puso totalmente en manos de los militares, para el transporte de petróleo por los mares del mundo;
j) Hizo fuertes inversiones públicas en la construcción de casas comunales en todas las parroquias rurales, vialidad, transporte aéreo y marítimo, red de distribución de energía eléctrica, comunicaciones públicas, educación, salud, riego, vivienda popular en algunas urbes…
Guillermo Rodríguez Lara tuvo mucha suerte. A poco de ingresar a la OPEP los precios del petróleo comenzaron a subir mensualmente, sin interrupciones, más o menos unos 2 dólares cada nuevo mes, arrojando miles de millones de dólares de ingresos adicionales, imprevistos, en los años 1973, 1974 y 1975. Literalmente, no se avanzaba a gastar. En la navidad de 1973 regaló un receptor de televisión a todos los empleados públicos y un regalo similar hizo un año después.
En lo que se refiere a nuestra provincia Rodríguez Lara organizó PREDESUR, el organismo ecuatoriano de desarrollo binacional, contrató el asfaltado de la carretera hacia Machala por Chaguarpamba, creó el cantón Sozoranga, instaló una fuerte sucursal de ENAC en Celica, creó los almacenes de ENPROVIT en todas las ciudades y parroquias, impulsó la apertura de carretera Macará-Saucillo, permitió que varias haciendas pasaran a propiedad de las organizaciones de arrimados mediante acuerdos de compraventa…
LA VIDA POLÍTICA
Nada despertó a los partidos políticos se acostaron a gozar de una prolongada siesta, sus dirigentes y militantes permanecieron en envidiables vacaciones, se quedaron sin discurso y no trazaron táctica alguna frente al poder. Pero no todo permaneció en calma, porque en cambio las organizaciones sindicales y campesinas se movilizaron febrilmente, aunque la prensa lo ocultó y el fenómeno avanzó con discreción, lo que solo salió a la luz en la primera vuelta electoral de 1978. La movilización comprendía asambleas generales para analizar sus problemas y proponer soluciones, programar acciones ante las autoridades, evaluar los resultados, ofrecer solidaridad activa a los grupos que la necesitaban, realizar regularmente cursos de capacitación política y clasista, preparación de los líderes, marchas, uso de la radio (especialmente en las provincias del centro de la Sierra), seminarios sobre reforma agraria y temas similares, congresos (cantonales, provinciales, regionales, nacionales y de distintas ramas laborales), asistencia a eventos internacionales, publicación de folletos. No descansaron los cuadros de la CEDOC, CTE, CIOSL y sus respectivas federaciones. Mientras estas fuerzas progresistas prestaban una ayuda formidable, los líderes políticos no asomaban para nada, lo que pagaron muy caro: pronto desaparecerán los partidos Liberal y Conservador.
La salida de bombita
1975 terminó con un país en calma y nada daba a pensar que el gobierno de Guillermo Rodríguez Lara estaba en sus últimos días, por eso a la ciudadanía le sorprendió la remoción del «presidente» el 11 de enero de 1976. Fue un acto estrictamente militar, un acostumbrado relevo. Un triunvirato integrado por los más altos oficiales del ejército, la aviación y la marina, Alfredo Poveda Burbano, Guillermo Durán Arcentales y Luis Leoro Franco, asumieron el poder y permanecieron en él hasta agosto de 1979, por casi 4 años, cuando salieron sin pena ni gloria, sin dejar ningún recuerdo bueno, desperdiciando la oportunidad de utilizar adecuadamente los petrodólares, que fueron tomando otros rumbos…
Bombita se retiró a vivir en Pujilí, donde hace poco celebró con un saltazhpa su cumpleaños 102.

