Por: Sandra Beatriz Ludeña Jiménez
Por la vida se ha visto bustos, estatuas, monumentos de celebridades, en todos, el homenajeado se muestra estrictamente serio, pues, al tratarse de personajes históricos, se resalta su mejor gala, dejando ver su más respetable pose. Mas, en el busto al que quiero referirme he encontrado un gesto que perfila la memoria de un ícono de la cumbia ecuatoriana, se trata de don Medardo Luzuriaga y su legendaria orquesta Don Medardo y sus Players.
Don Medardo hizo historia al crear un estilo propio, para hacer cumbia ecuatoriana desde el año 1.970. Su música hizo bailar y disfrutar a generaciones enteras de ecuatorianos que con su música compartieron, celebraron, disfrutaron. Hoy, un artista plástico llamado Franz del Castillo, conjuntamente con un equipo de obreros del arte hicieron posible un gentil monumento a la memoria del personaje.
La pieza fue titulada ‘Dale Medardo’ y consiste en un busto que esculpe la figura y fisonomía del “Medardo de orquesta”. Aunque los medios de comunicación hayan hablado bastante estos días acerca de porqué y para qué se creó este monumento, se tiene que resaltar que hay un símbolo especial en la pieza artística, se trata de la inusitada alegría impregnada al rostro del monumento, pues ceñida a la fisonomía del personaje, se encuentra la sonrisa que lo inmortaliza, resaltando aquella característica suya, que precisamente contagiaba, su alegría como semilla desperdigada, en su presencia.
El monumento fue trabajado en Ibarra, pero se entronizó en su lugar natal, Loja. Para el efecto el Municipio de Loja ha designado el espacio público, creando la Plazoleta denominada “Don Medardo y sus Player”, y ha acondicionado el pedestal donde descansa ya el monumento “Dale Medardo”. Así, hay una gentil gratitud que retorna desde espacios inescrutables, para presentarnos la energía de Don Medardo, que vuelve a alegrarnos, en una inusual intercepción de espacio urbano y manifestación artística.
El mensaje es profundamente potente, fijando en el presente un recuerdo que está vivo, pues fue vida en miles y miles de seguidores, que lo vieron en escenarios, lo escucharon y vivieron la fiesta popular. Fue la familia quienes promovieron el levantamiento del elocuente monumento, mas, el espíritu de Don Medardo fue quién quiso venir nuevamente a alegrar. El hijo del músico, Mauricio Luzuriaga, actual director de la Orquesta “Don Medardo y sus Players”, así como el hermano Medardo Luzuriaga y el sobrino Xavier Luzuriaga son quienes se encargan de que el “legado de alegría y posibilidades” nos siga. Según se sabe, se crearán réplicas para que sean instaladas en diferentes lugares del mundo, donde la orquesta de Don Medardo y sus Players hizo presencia.
Pues, así no solamente recordamos, también cimentamos un patrimonio cultural que permanecía intangible en nuestro país, se trata del valor histórico de la música popular. Por lo afirmado, “Dale Medardo”, “dale ecuatoriano”, “dale lojano”, con esa inusitada alegría nos incorporarnos a la fiesta.
