El inicio de cada año se llena de sueños de cambio para construir una nueva sociedad, donde podamos vivir como familia, es decir, como hermanos. Pese a los conflictos nacionales e internacionales, las transformaciones sociales, culturales, tecnológicas… nos animan a ir trabajando para hacer realidad los sueños personales y sociales.
Es la hora de la unidad, es la hora de volver a la vida comunitaria, es la hora de recuperar y valorar la identidad histórica desde nuestras raíces que están presentes en las comunidades originarias hasta las sociedades actuales.
Ha llegado el momento histórico de compartir los sueños de los diferentes movimientos sociales: ecumenismo, ecología, feminismo, juventudes, estudiantil, indígenas, afros, trabajadores, partidos políticos progresistas, profesionales liberales y una interminable etc.
Para profundizar en el tema, Frei Betto, nos ayuda con unas reflexiones:
“Feliz año nuevo para quienes despiertan en 2026 sin la resaca de la culpa, plenos de una vida en la que la pasión supera a la desidia y el encanto teje luces donde la amargura suele bordar telas de araña. Felices quienes abandonan en el pasado sus excesos de equipaje y, corazones imponderables, limpian la tierra del orgullo y el tedio, y generosos, abrazan la humildad.
Un nuevo año para todos los que despiertan al son de preces y agradecen lo tenido y no habido, maravillados por el don de la vida, a pesar de tantas grietas en las paredes. Un buen año para quien se alimenta con placer de frijoles y se complace en compartir el pan; la vida es dádiva, contracción del útero, espíritu glotón insaciado de Dios.
Que el año sea nuevo para aquellos que nunca maldicen y controlan la lengua, ahorran las palabras ácidas y siembran fragancias en las veredas de los sentimientos. Feliz también el año de quien se cuida en el mirar y, si tropieza, no cae en el abismo de la envidia ni se pierde en oscuridades donde el pavor es solo el eco de sus propios temores. Para quien se niega a ser viejo, para quien ambiciona todo nuevo: el cuerpo, el auto y el amor. Vivir es un gozo para quien acaricia sus arrugas y trata sus límites como la cerca florida de una choza en la montaña.
Que tengan un feliz año todos los que saben ser gordos y felices, endeudades y alegres, carentes de aliento, pero repletos anhelos de fortuna por venir. También en el nuevo año los hombres ridículamente adornados, supuestos campeones de excelencias; quienes nada temen excepto la mirada implorante del hijo y la sonrisa irónica de las mujeres que no los quieren. Felices las mujeres plenas de amor, y también de dolor, por quien no lo merece y que, ante el espejo, se descubren tan bellas por fuera cuanto se saben por dentro.
Feliz año nuevo para quien colecciona utopías, hace de sus manos arado y con su esperanza riega las semillas que cultiva. Sean felices los viejos que no se disfrazan de jóvenes y los jóvenes que superan la vejez precoz; sus corazones absorben la edad dichosa de las emociones fértiles.
Un año nuevo muy feliz para todos los que hemos jurado secuestrar los vicios con los que cargamos y no pagar el rescate de la dependencia; el futuro nos hará delgados por comer menos, saludables por fumar oxígeno, solidarios por compartir los dones y los bienes.”
