
Izquierda Democrática (ID), al igual que los demás partidos políticos del país, inició con sus actividades previas a las elecciones seccionales de 2027, en donde ya han empezado con reuniones para definir su hoja de ruta.
Coyuntura
En Loja, su director provincial afirmó que ya suenan nombres para las distintas dignidades, pero enfatizó que la organización optará estrictamente por perfiles nativos para no apadrinar candidaturas externas y evitar caer en el populismo. Esta estrategia busca devolverle al partido su identidad orgánica y garantizar que quienes lleguen a las urnas respondan a la doctrina «naranja».
En diálogo con Diario Crónica, su presidente, Gabriel García Torres, detalló que en estas reuniones de planificación política ya han empezado a sugerir nombres de perfiles con trayectoria para ocupar las principales dignidades. Entre ellos, para la Alcaldía del cantón Loja se proyecta Paúl Cueva; para la Prefectura resuenan figuras como Lucía Placencia y Francisco Alvarado; mientras que para la Presidencia de la República el alcalde de Cuenca, Cristian Zamora, ha mencionado su interés en la candidatura. Asimismo, destacó la incorporación del colectivo «Confía», presidido por Pablo Ruiz Aguirre, al partido; una decisión tomada tras no lograr su personería jurídica, lo que ha dotado a la ID de una «savia nueva» de jóvenes intelectuales comprometidos con la formación académica.
Bajo este nuevo impulso, la Izquierda Democrática se ratifica como un partido ideológico guiado por su eterno liderazgo, Rodrigo Borja, a quien califica como un intelectual y honesto que se dedicaba a pensar el Estado. El presidente sostiene que, al ser el Estado una problemática de todos, su gestión es un asunto complejo que exige soluciones de fondo.
“La última campaña de alfabetización que se dio en este país fue en el gobierno de Rodrigo Borja y, si hubiera un gobierno socialdemócrata hoy, estaríamos empezando una campaña de alfabetización en inteligencia artificial para no quedarnos a la cola del mundo”, dijo.
En este sentido, el dirigente expresó su crítica a la situación del sistema democrático ecuatoriano, afirmando que el régimen de partidos se ha desinstitucionalizado.
“Los partidos políticos están agonizantes y diariamente trabajan en satanizarlos, lo cual viene desde hace más de una década cuando decían la partidocracia”, enfatizó al referirse que dicha campaña de desprestigio ha provocado que los nuevos liderazgos eviten inmiscuirse en la política, permitiendo que figuras autoritarias se enriquezcan en función del poder.
Frente a esto, la ID propone recuperar la política como un espacio para «gente buena» con ideales altos y sublimes, subrayando que «el límite del pensamiento es el lenguaje», por lo que es urgente elevar el nivel del debate público.
Finalmente, el presidente hizo un análisis a la política desde dos aristas: la nacional y la local.
En el contexto nacional, advierte de una clara polarización entre las fuerzas de la Revolución Ciudadana y ADN, lo que ha desviado la atención del que consideran el problema principal: una crisis ética y la carencia de valores en el Estado. Por el contrario, en el contexto local señala que el inconveniente no radica únicamente en las personas, sino en la deficiente “estructura del Estado” provocada por la centralización.
Para la Izquierda Democrática, solo a través de un ejercicio de la racionalidad y una reforma estructural se podrá superar el estancamiento que afecta a las provincias.
