Marcos Ochoa Muñoz, el guardián de la melodía lojana

A bronze bust statue of a man in a suit, surrounded by greenery and a flower bed, set in a public area.
Busto al destacado personaje Marcos Antonio Ochoa Muñoz por su legado en la música.

En la plazoleta Marcos Antonio Ochoa Muñoz sobresale el monumento del connotado artista y compositor lojano que lleva su mismo nombre, quien ha contribuido en realizar diversos himnos de unidades educativas, entidades y provincias.

Trayectoria  

La música es una de las formas artísticas que más nos acompaña a lo largo de nuestras vidas porque con sus notas hace vivir experiencias y momentos imposibles de expresar con solo palabras y uno de los referentes artistas y compositores lojanos fue Marcos Antonio Ochoa Muñoz.

Él nació en la ciudad de Loja, el 18 de octubre de 1918, siendo sus padres Juan Ochoa Serrano y Virginia Muñoz. El compositor Segundo Cueva Celi y del maestro Agustín Vaca Flores le enseñaron el arte de la música, luego estudió en el Conservatorio de Quito con Pedro M. Noroña y Enrique Córdova.

En la provincia de Loja es reconocido por su rica tradición musical, ya que, desde joven, se vio influenciado por el ambiente cultural de su ciudad natal, lo que lo llevó a convertirse en un referente en la música ecuatoriana.

El artista no solo destacó como compositor, sino que también fue un ferviente educador musical. Su labor docente en la formación de jóvenes talentos contribuyó a la difusión de la música tradicional ecuatoriana. Enseñó en la Unidad Educativa Bernardo Valdivieso y en el Conservatorio Salvador Bustamante Celi.

La obra compositiva de Marcos Antonio Ochoa Muñoz abarca una extraordinaria diversidad de géneros y formas musicales. Su catálogo, resguardado en el Museo de la Música Salvador Zaragocín Tapia, incluye aproximadamente 299 obras de su autoría, que abarcan danzantes, foxtrots, himnos, marchas, misas, pasacalles, pasillos, valses y composiciones escolares.

Entre sus creaciones más emblemáticas destaca el pasacalle «Flor Zamorana», considerado el segundo himno de la parroquia de Vilcabamba y un auténtico canto de amor a la región sur del país. También es creador del himno a la provincia de Zamora Chinchipe y de la Escuela La Salle. Además, destacan los pasillos: Aurora Lejana, El mar estaba en calma, Voy a partir, Loja de mis sueños y Quiero morir; los valses: Recuerdos del pasado, Las mariposas, Plegaria, Marcela, Cascada azul, Evocación a Chopin y la célebre Marcha triunfal de Loja.

Tras una larga trayectoria falleció el 21 de mayo de 1986 en su amada ciudad de Loja, dejando un vacío irreparable en el panorama cultural de la nación. Sin embargo, su legado continúa y en su honor cada año celebran el Festival Intercolegial de la Canción “Marcos Ochoa Muñoz”.

Monumento

En Loja, para honrar su memoria construyeron una pequeña plazoleta en la avenida Emiliano Ortega, entre las calles José Félix de Valdivieso y Juan de Salinas, y en la mitad se erige un monumento elaborado por el artista Estuardo Figueroa Castillo con la técnica de vaciado y ferrocemento de aproximadamente 65 centímetros.

Además, el Conservatorio Nacional de Música de Zamora lleva su nombre —Conservatorio Marcos Antonio Ochoa Muñoz—, perpetuando su ejemplo como educador y formador de nuevas generaciones.(I).