
La ciudad de Loja atraviesa un periodo marcado por la inestabilidad política, situación que, lejos de ser aislada, responde a la falta de visión a largo plazo, predominio del ego político y a la ausencia de cohesión social. Así lo señala Álvaro Reyes Abarca, abogado en libre ejercicio, quien considera que estos factores han impedido que el cantón tenga un rumbo claro de desarrollo y gobernabilidad.
Situación
En diálogo con Diario Crónica, el analista explicó que el escenario político mantiene una relación directa con el jurídico, ambos atravesados por un concepto recurrente: la “inestabilidad”. A su criterio, las últimas tres alcaldías del cantón Loja han dejado una fuerte huella legal debido a decisiones que derivaron en revocatorias o remociones de autoridades, lo que ha impedido la continuidad administrativa y ha generado incertidumbre institucional.
“Lo que ha vivido Loja en los últimos tiempos se traduce en una inestabilidad de carácter político y jurídico porque la ciudad no parece tener un norte claro”, expresó al referirse a la ausencia de una visión de largo plazo que permita un crecimiento ordenado y sostenido.
Desde una perspectiva urbana y social, el jurista sostuvo que, según criterios técnicos de planificación, una ciudad debe garantizar tres elementos esenciales: trabajo, condiciones adecuadas de habitabilidad y espacios de esparcimiento. Sin embargo, advirtió que en Loja estos aspectos no están articulados dentro de un plan integral ni responden a una proyección futura clara.
“Somos una ciudad pequeña y la estamos convirtiendo en ineficiente”, afirmó, al cuestionar que el celo político muchas veces impide reconocer errores o buscar soluciones conjuntas, por temor a afectar la imagen personal de los actores públicos, lo que termina perjudicando al desarrollo colectivo.
En el plano político, Reyes fue crítico al mencionar que existen dirigentes que no conciben la política como un servicio, sino como un espacio del cual no quieren salir. “Toda la vida han sido políticos”, dijo, al advertir que esta visión, basada en el ego y el interés personal, provoca deterioro institucional, falta de comunicación efectiva y estancamiento en la toma de decisiones.
Respecto al proceso electoral de 2027, hizo un llamado a la ciudadanía a dejar de lado el “quemeimportismo” y asumir una participación activa, a través de observaciones y críticas propositivas que fortalezcan la cohesión social y el control ciudadano.
En cuanto al rol de un gobierno seccional, recalcó que es indispensable manejar conocimientos vinculados al comercio, la construcción y el desarrollo económico local. Desde su punto de vista, si un político o su equipo asesor desconocen estas áreas, difícilmente podrán ofrecer soluciones reales. Por ello, insistió en la necesidad de formación permanente mediante cursos, seminarios y recorridos territoriales.
“El político no nace, se hace sobre la base del entendimiento de los problemas”, enfatizó.
Asimismo, planteó la urgencia de un cambio generacional en Loja, aclarando que no debe interpretarse únicamente desde la edad, sino desde una nueva forma de pensar, basada en el conocimiento, el diálogo y la cohesión social. De no producirse esta transformación, adelantó que el fracaso continuará repitiéndose, una realidad que, a su criterio, no ha cambiado hasta el momento.
En relación con el avance de las nuevas tecnologías, consideró fundamental utilizarlas para involucrarse de manera activa en las problemáticas que enfrenta la ciudad y generar soluciones innovadoras. No obstante, sostuvo que Loja ha crecido marcada por el egoísmo, y que los intentos de cambio no han prosperado debido a la falta de diálogo y trabajo colectivo.
En ese contexto, planteó que la política debe dejar de entenderse como una pirámide, donde el político ocupa la cúspide, y pasar a un modelo circular, en el que la ciudadanía tenga un rol participativo. A su juicio, repetir las mismas prácticas solo perpetuará los mismos resultados.
Finalmente, subrayó que, para las próximas elecciones, es fundamental analizar con criterio las propuestas y diferenciar una oferta política real de un discurso demagógico. En ese análisis, resaltó que el presupuesto de inversión constituye la herramienta clave para la ejecución de obras y el desarrollo del cantón, por lo que resulta indispensable elegir a una autoridad que garantice continuidad, estabilidad y crecimiento.
“Debemos pensar en un político menos egoísta y egocéntrico”, expresó.
Recordó además que Loja fue planificada por un arquitecto uruguayo a mediados del siglo pasado, lo que explica la armonía y belleza de su centro histórico. Sin embargo, lamentó que la ciudad se haya mantenido estancada por la falta de una visión de desarrollo más amplia. “Vivimos en la Loja de 1970 y de ahí no ha salido porque la visión no se ha ampliado”, concluyó.
