79 años de impulsar la cultura de Loja

POR RUY FERNANDO HIDALGO MONTAÑO

Han pasado ya 79 años desde aquella noche del 20 de febrero de 1947 cuando en el salón de sesiones del Municipio de Loja, se reunían a las 20h00 un selecto grupo de intelectuales lojanos convocados por Carlos Manuel Espinosa para echar a andar el núcleo provincial de La Casa De La Cultura. Previamente habían recibido el apoyo y la motivación necesarias del fundador de la entidad a nivel nacional Benjamín Carrión y de Alejandro Carrión que, tres años antes habían puesto en marcha la sede principal en la capital de la república. Desde entonces hasta la fecha, la casa ha experimentado una gran evolución en el fomento de las diferentes manifestaciones artísticas y culturales de nuestra tierra

Pero los afanes de impulsar un desarrollo sostenido de la cultura se han visto frenados por la falta de apoyo de los sucesivos gobiernos del Ecuador que, en lugar de brindar respaldo a procesos culturales, los han retrasado y hasta los han olvidado sumiéndolos en un ostracismo que nadie entiende. En este contexto tan adverso, llegar a los 79 años de proficua labor es un acontecimiento que merece ser festejado por todo lo alto, pese a los sistemáticos recortes presupuestarios esta entidad rectora de la cultura ha subsistido, mediante auto gestión ideada por cada presidente y su equipo de gestores, que se las han ingeniado para suplir los requerimientos de su pueblo ávido de expresarse por medio del arte en sus diferentes facetas, encontrando en la casa un espacio idóneo para hacerlo       

Los poderes centrales han visto siempre con desdén el avance socio cultural de la gente porque un pueblo culto se transforma en un pueblo crítico y dirimente y eso de ninguna manera le conviene a una clase dominante que ha manejado a su antojo y conveniencia los destinos del país al que ha mantenido y mantiene en un indignante sub desarrollo.

Aunque el panorama no es muy optimista y la cultura sigue siendo relegada, no hemos renunciado a la esperanza ni al sueño del fundador, de a pesar de no ser una potencia militar. Convertirnos en una potencia cultural, fortaleciendo el amor, respeto y el orgullo por nuestra identidad nacional y en este caso enalteciendo la querencia por Loja, intentando cada día ser dignos herederos del gran legado de una generación dorada de vates, pintores, escritores de suprema brillantez, que hasta ahora no tiene parangón, y clama urgente una transición digna de su genialidad. Felices 79 años al núcleo de Loja, no desmayen en su empeño.