
Al norte del Parque Nacional Podocarpus se extiende el Abra de Zamora, un área natural estratégica ubicada entre las provincias de Loja y Zamora Chinchipe, que cumple un rol clave en la conectividad ecológica entre los Andes y la Amazonía.
Con una superficie aproximada de 7.200 hectáreas, esta área es reconocida como un sitio de alta importancia para la conservación, no solo por su riqueza biológica —que alberga una notable diversidad de anfibios, aves, pequeños mamíferos y flora nativa—, sino también por su relevancia para la protección de los recursos hídricos, ya que cumple un rol fundamental en el abastecimiento de agua para consumo humano, riego y generación de energía eléctrica en el sur del Ecuador.
El nombre “abra” se debe a su ubicación en un punto de división natural de aguas. La denominación “Abra del Zamora” fue propuesta por los científicos William Duellman y John Lynch entre los años 60 y 80, en reconocimiento a las características geográficas que distinguen a este sector.
En esta zona convergen bosques montanos y páramos, formando un mosaico de hábitats que alberga especies emblemáticas como el oso andino, el tapir de montaña, el águila andina y el lobo de páramo.
Uno de los aspectos más sorprendentes del Abra de Zamora es su riqueza en anfibios. Se han registrado 45 especies de ranas, de las cuales 16 han sido descritas como nuevas para la ciencia. Entre ellas se encuentran la rana de cristal del cóndor, Pristimantis matildae, nombrada en honor a la lojana Matilde Hidalgo Navarro, y Pristimantis samaniegoi, dedicada a Gustavo Samaniego por su aporte a la consolidación del Parque Nacional Podocarpus.
Las ranas, además de ser fascinantes, son muy sensibles a los cambios en el ambiente. Cuando la calidad del agua disminuye, aumenta la temperatura o se pierde vegetación, estas son de las primeras en verse afectadas. Por eso funcionan como indicadores de la salud de los ecosistemas. Si protegemos su hábitat, protegemos también el agua que sostiene la vida en Loja y Zamora Chinchipe.
A pesar de su enorme importancia, el Abra de Zamora enfrenta varios desafíos. Entre los principales están los incendios forestales provocados por actividades humanas, la expansión agrícola, la presencia de especies invasoras como la rana toro y la tilapia, y la acumulación de residuos y escombros en botaderos improvisados.
Estas acciones deterioran los ecosistemas, afectan la biodiversidad y ponen en riesgo la calidad y disponibilidad del agua.
Por su importancia ecológica, el Abra de Zamora forma parte del Corredor de Conservación Transfronterizo Andino Amazónico, una iniciativa que conecta más de 50 áreas protegidas entre el sur del Ecuador y el norte del Perú, a lo largo de aproximadamente 400 kilómetros. Este corredor facilita el movimiento de especies, fortalece la conservación y promueve el desarrollo sostenible en ambos países.
La conservación del Abra de Zamora es una responsabilidad compartida que requiere la implementación de acciones articuladas entre instituciones públicas, organizaciones de la sociedad civil y la población local, con el fin de reducir las presiones sobre el área y fortalecer su conservación.
Si se encuentra en la zona, se recomienda evitar el uso del fuego en actividades agrícolas o recreativas, así como la quema de residuos sólidos y de vegetación. Es fundamental promover el manejo adecuado de residuos, abstenerse de arrojar basura o escombros en el área y prevenir la formación de botaderos improvisados.
Proteger el Abra de Zamora es proteger el agua que da vida al sur del país. Su conservación garantiza bienestar, producción y calidad de vida para miles de personas hoy y en el futuro.
