
Sinfonía de Versos en Honor a Dans Dagoberto Vilela, Teatrino de la Casona Cultural – 19 de enero de 2026 – 19h00. Participan: LIBRERÍA LUMBRERA, EDITORIAL SAETA PROFUNDA, Benjamín Pinza Suárez, Efrén Sarango Palacios, Danny Orellana, Vanessa Gordón, Sandra Carrera, Patricio Guzmán, Jaime Meneses, René Pineda, Manolo Reyes, Iveth Granda, Carlos Espejo, Jhinson Emilio Hidalgo Santos- Canadian House Center, Paola Jimbo – Propietaria de Casa Vieja Mesón Cultural y La Rondalla Municipal de Loja.
En las sociedades han existido grandes figuras que se han caracterizado por trabajar constantemente, en silencio, hombres que buscan inspiración en la naturaleza, figuras que se las pueden comparar con los gigantes de granito, con sus arcos eternos y bóvedas, monumentos erigidos en otras eras que buscan rasgar el cielo, creaciones del ser humano que perduran en el tiempo por su firmeza y referente cultural.
Exactamente eso es lo que el maestro Dans Dagoberto Vilela evoca, fortaleza, constancia e ímpetu inigualable, es una de las figuras más sólidas y silenciosamente trascendentes de la cultura lojana y ecuatoriana: un poeta–cantor que ha sabido convertir la memoria cotidiana, la nostalgia del terruño y la hermosura de lo cotidiano en canciones y poemas que hoy conforman el imaginario musical del país. Hijo predilecto del sur de la patria, de la tierra que surge gracias al Guayacán y al sudor del hombre trabajador, su trayectoria combina el rigor académico, el servicio público y una inagotable producción artística, que lo sitúan como ícono viviente de la canción y la poesía.
Orígenes y formación
Dans Dagoberto Vilela nace en Zapotillo el 27 de marzo de 1941, es hijo de Zoila Luz Vilela Espinosa y de Miguel Palacio. Durante sus primeros años de infancia vivió con su bisabuela en Zapotillo, posteriormente, viajó con su madre a Catamayo y se radicaron durante nueve años, iniciando sus estudios primarios en la escuela Ovidio de Croli, culminando los mismos en la escuela de los Hermanos Cristianos de la ciudad de Loja en 1953. Posteriormente a esto cursaría sus estudios secundarios, en el colegio Bernardo Valdivieso, aprobando los dos primeros años lectivos, por problemas económicos tuvo que cambiarse al colegio Nocturno “Leones de Loja”, siendo uno de los alumnos fundadores del mismo, para aprender el oficio de sastrería y poder trabajar y estudiar a la vez. Concluyó sus estudios de segundo nivel, graduándose de bachiller en la misma institución en 1960.
Mientras aprende sastrería, conoce el Conservatorio “Salvador Bustamante Celi”, al que asiste a algunas clases de solfeo, aunque se retira al no encontrar allí el enfoque que buscaba. Más tarde descubre la Academia Novo “La voz perfecta” de Monterrey (México), donde se siente plenamente identificado y recibe el respaldo de maestros que reconocen su potencial musical y lo animan a profesionalizarse en este campo. En 1960, empezó sus estudios en la Universidad Nacional de Loja en la Facultad de Filosofía Letras y Ciencias de la Educación y obtiene el título de Licenciado en la especialización de Historia y Geografía. Luego, en 1966 egresó del doctorado en Ciencias de la Educación.
Trayectoria laboral y gestión cultural
En el campo laboral, trabajo en el taller de “La Gran Tijera” del señor González como aprendiz por el lapso breve; después pasaría a desempeñarse en el SCIA Servicio Cooperativo Interamericano de Agricultura, en el cual sería compañero del reconocido escritor lojano Stalin Alvear. Posteriormente a esto, se desarrollaría por dos años en el Pensionado Mariana Córdova de Sotomayor, cuyo director sería Miguel Ángel Suárez Rojas.
El 27 de octubre de 1964 pasa a laborar en el Banco Central del Ecuador, sucursal Loja, por el lapso de 30 años, se inició como Ayudante de Crédito, luego pasó a desempeñar el cargo de Director Administrativo y posteriormente Subgerente Administrativo.
Vocación musical y agrupaciones
Su vínculo con el arte nace desde temprana edad en su hogar: en las reuniones familiares, el “Niño Daguito” era el centro de atención con su talento, era usual escuchar sus canciones, recitaciones y coplas. En la escuela, sus intervenciones eran infaltables en las horas sociales de los viernes, y en la escuela de los Hermanos Cristianos “La Salle” integra la Escolanía dirigida por el Hermano Benigno, quien reconoce y potencia su voz.
A lo largo de su carrera integra y forma diversos conjuntos: el Trío Madrigal (1960, Idrovo–Vilela–Galarza), el Trío Amigos (1962, Villacrés–González–Vilela), el Grupo Huambari (1962, con Espinosa, hermanos Cueva, Malaly Castillo, Moreira, Gordón y Vilela), el Dúo Plasencia–Vilela (1957) y el Dúo Benjamín y Dagoberto (1992). Como solista interpreta sus propias composiciones, proyectando su obra más allá de las fronteras ecuatorianas.
Obra musical, difusión e impacto
Su primera etapa compositiva se reconoce en títulos como “Hasta que pierda la vida”, poema-canción que recoge motivaciones compartidas con amigos en tertulias de trabajo y bohemia, y que le impulsa a seguir componiendo sin reservas. A esta le siguen obras emblemáticas como “Pueblito mío”, en homenaje a su natal Zapotillo, y “Vieja amiga”, balada que compone en 1984 para el cantante Jorge Luis del Pino.
Entre sus composiciones destacadas están también “Déjame” y “Enséñame a vivir”, preparadas para el Dúo Los Jorges, y un conjunto de 25 temas escritos para el Trío Madera Dorada a mediados de la década de 1980. Su inspiración literaria le ha permitido crear alrededor de 700 poemas, de los cuales cerca de 140 han sido musicalizados y grabados por una amplia nómina de artistas lojanos y nacionales.
Sus canciones han sido interpretadas por voces y agrupaciones como Jorge Luis del Pino, el Dúo Los Jorges, el Dúo Hermanos Mora Rivas, los tríos Madera Dorada, Madrigal, Manantial, Colmenar, Los Corales, Primaveral, Renacer y Los Ases, la Rondalla Municipal de Loja, el Grupo Semblanzas de la Universidad Nacional de Loja, los Hermanos Rodríguez, el Grupo Voces, mariachis Águilas de México, Pedro y Cecilia Peralta, Elvira Guerrero, Esthela Betancourt, Silvana Ibarra, Karla Toyotopa, José María Monteros, Benjamín Pinza Suárez, Benjamín Pinza Tapia, Fito Valarezo García, Ketty Moreno Tandazo, Sonia Espinoza y Enrique Ramírez, entre otros. Gracias a estas interpretaciones, su obra ha tenido difusión en países como Estados Unidos, Venezuela, Colombia, Perú e incluso en escenarios de China.
En 2010, el Grupo Voces, dirigido por Marco Tulio Orosco, es invitado por la Orquesta Sinfónica Juvenil de Shanghái a la Expoferia Mundial de esa ciudad, ocasión en la que se interpreta como pieza de apertura el albazo “Campesina”, de autoría de Dagoberto Vilela. En el ámbito literario, en noviembre de 2001 publica el libro “Recuerdos y Vivencias”, obra que mezcla fragmentos de su historia personal con poemas y textos cargados de humor.
Reconocimientos y legado
La constancia en la creación, la coherencia de su vida con su obra y su apuesta por una música que dialoga con la realidad cotidiana han hecho de Dans Dagoberto Vilela un referente cultural. Entre los múltiples reconocimientos recibidos destacan: la Presea Nacional de Primera Clase al Mérito Cultural otorgada por el Ministerio de Educación y Cultura en 1997; un reconocimiento nacional por su aporte al fomento de la cultura del país, concedido por el Ministerio de Trabajo y Recursos Humanos y SAYCE el mismo año; y la “Lira de Oro” de la Sociedad de Autores y Compositores del Ecuador.
A ello se suman la condecoración “Segundo Cueva Celi”, entregada por el Consejo Provincial de Loja en 2001; el reconocimiento de la Casa de la Cultura Ecuatoriana Núcleo de Loja como compositor, poeta, intérprete y promotor del arte musical lojano (2002); y un homenaje de la Presidencia de la República en 2006 por su trayectoria como compositor e intérprete lojano. En 2015, la Universidad Nacional de Loja lo distingue como destacado artista de “la Lira y la Pluma” en el ámbito local y nacional, y el Municipio de Loja le rinde homenaje por sus 50 años de vida artística. Recordamos el legado inmenso del maestro que dedico su vida a la creación literaria y musical, un hombre que situado a Loja como un bastión de la lira y de la pluma a nivel nacional.
