La justicia social para el bien común

Campos Ortega Romero

campolin2010@hotmail.com

El 20 de febrero de cada año se celebra el Día Mundial de la Justicia Social, con el objetivo de concienciar a la población y de impulsar acciones orientadas a que exista mayor justicia social. Se intenta erradicar la pobreza y promover el empleo pleno y el trabajo decente; la igualdad entre los sexos, el acceso al bienestar social y la justicia social para todos.

El origen del día mundial de la Justicia Social fue proclamado el 26 de noviembre de 2007, por la Asamblea General de las Naciones Unidas. A tal efecto, se seleccionó como fecha de celebración de esta efeméride el día 20 de febrero de cada año. Para la Organización de las Naciones Unidas, la investigación de la justicia social universal representa el núcleo de su misión, en un mundo en el que la economía afecta directamente a los sistemas ecológicos de subsistencia, hay que trabajar para que la justicia social sea una realidad. El crecimiento económico no tiene sentido si no redunda en el bienestar real y sostenible, señalan sus directivos.

Todas las personas debemos tener acceso al disfrute de los derechos humanos fundamentales: el derecho a la identidad, a la supervivencia, a la expresión con libertad, a la educación, entre otros derechos, así como a ser tratados con respeto y dignidad. La Justicia Social que promueve los derechos y las obligaciones de las personas que formamos parte del colectivo social de manera igualitaria, justa y equilibrada. En la celebración de este día mundial se selecciona anualmente un tema central. En 2025 el tema fue: «Fortalecer una transición justa para un futuro sostenible».

Aunque la expresión «justicia social» surge a mediados del siglo XIX en torno a la llamada «cuestión social» o «cuestión obrera», marcada por el creciente malestar de la clase trabajadora ante las consecuencias de la revolución industrial, es evidente que, a lo largo de la historia, el ser humano siempre ha luchado por la consecución de hechos que significarán justicia social.

En este sentido, si hoy sigue vigente el Día Mundial de la Justicia Social es precisamente porque ésta sigue brillando por su ausencia. Es suficiente con no cerrar los ojos ante los datos que periódicamente nos ofrecen las más diversas instituciones. Por ejemplo, que casi 800 millones de personas pasan hambre y que el hambre mata a más personas cada año que el sida, la malaria y la tuberculosis juntos; que el 1% más rico de la población mundial posee más riqueza que el resto del planeta y que ocho personas (ocho hombres, para ser exactos) poseen la misma riqueza que la mitad de la humanidad (3.600 millones de personas). Y si a estos datos añadimos aquellos que nos hablan de los refugiados y desplazados de las víctimas de los conflictos armados, de las consecuencias del cambio climático, de la trata de personas, de la explotación laboral, de la explotación infantil y de la mujer, del acaparamiento de recursos naturales, etc., el cuadro resultante nos dice que no vivimos precisamente en un mundo justo. Así sea.