Hace 60 años cayó la Junta Militar de Gobierno

César Augusto Correa

elcesarbelt@gmail.com

A historical document detailing a declaration from the Association of Agronomy Engineering School at the National University of Loja, addressing youth struggles against dictatorship and honoring fallen students.

El 29 de marzo de 1966, hace 60 años, cayó la Junta Militar de Gobierno, que asumió el poder mediante golpe de Estado del 11 de julio de 1963, derrocando al presidente Carlos Julio Arosemena. A más de aplacar las fiebres anticomunistas la Junta Militar dejó 2 importantes leyes: la Ley de Reforma Agraria y Colonización y la Ley de Aguas. Los Universitarios de izquierda la tumbaron pero inmediatamente la extrema derecha puso presidente interino.

En lo que se refiere a las clases sociales fueron la burguesía y elementos de la pequeña burguesía los protagonistas de los acontecimientos, en los que no pesaron nada los intereses del proletariado, de los campesinos y otros sectores de trabajadores, que diríamos no tuvieron ni voz ni voto.

Antecedentes

Entre los antecedentes que desembocaron en el golpe de Estado del 11 de julio de 1963 fueron los siguientes 4 los que más influyeron.

1. La crisis del banano. A partir de 1960 las transnacionales que tenían el control mundial del comercio del banano, la Standard Fruit y la United Fruit, repentinamente dejaron de comprar el producto ecuatoriano, porque habían rehabilitado todas sus plantaciones de América Central. Los finqueros de nuestra Costa se quedaron con el banano pudriéndose a la vera de los caminos o en las plantas. Los finqueros sufrieron ingentes pérdidas y el Estado dejó de percibir las rentas que le daban oxígeno. Para aliviarse económicamente la burguesía impuso la devaluación monetaria en 1961, pasando el dólar de 18 a 25 sucres, ocasionando una fuerte pérdida del poder adquisitivo de los salarios. Desaparecieron centenares de miles de puestos de trabajo, cayó el consumo, vinieron la inflación y la recesión, y la convulsión social. La crisis del banano duró hasta 1972, año en el cual comenzamos a exportar el petróleo del Oriente.

2. La destitución de Velasco Ibarra. En vano se esperó que las transnacionales volvieran a comprar el banano, -no volvieron jamás-, mientras el país no encontraba forma de conseguir ingresos. El ambiente político se intoxicó, además, con denuncias de la corrupción de los ministros de Velasco y el escándalo de la compra de chatarra para el ejército. Velasco en su laberinto ordenó la prisión del vicepresidente, Carlos Julio Arosemena, lo que fue tomado como un acto dictatorial que rechazó la oposición. El caso lo resolvió el Congreso, que destituyó a Velasco y lo reemplazó con Arosemena Monropy, el 7 de noviembre de 1961. Por supuesto, la masa velasquista se quedó con la sangre en el ojo, hambrienta de venganza, consagrándose a buscar la revancha.

3. La necesidad de expandirse de la industria norteamericana. En esos años una enorme cantidad de grandes empresas norteamericanas, que ya habían saturado el territorio de EE.UU. con sus sucursales, para seguir creciendo no tenían otro camino que el de pasar a instalarse en América Latina. Para ello requerían que se conformara un mercado más fuerte que el existente, lo que se podía lograr si se sacaba de las relaciones serviles de trabajo a decenas de millones de campesinos que estaban en los latifundios latinoamericanos, para convertirlos en asalariados, esto es, en personas con dinero para comprar lo que produjeran las industrias. El imperialismo, en consecuencia, emprendió en una reforma agraria para acabar con el feudalismo en el agro. En Ecuador, con un Congreso dominado por los latifundistas, no se veía posible pasar una ley de reforma agraria.

4. La explosión anticomunista que generó Arosemena. Desde la Presidencia Carlos Julio Arosemena puso en marcha una administración pálidamente progresista, con respeto a los derechos humanos y una negativa férrea a romper relaciones diplomáticas con la Cuba revolucionaria dirigida por Fidel Castro. Esto fue aprovechado por la extrema derecha para exacerbar la histeria anticomunista, aterrorizada por un supuesto peligro de que Arosemena instalara un gobierno socialista. Habiendo perdido la confianza en el presidente, la masa se propuso removerlo, ejecutando actos desestabilizadores que culminaron con el golpe militar.

Aspectos del Gobierno Militar

Dos años con  ocho meses duró la dictadura militar, que estuvo al servicio de todas las fracciones de la burguesía, lo que en ese momento implicó arrebatarles la mano de obra gratis a las haciendas feudales que cubrían las 10 provincias de la Sierra. Esto explica la persecución a dirigentes izquierdistas y la aprobación de las leyes sobre tierras rurales y el agua.

Entre los primeros actos de la dictadura estuvo la detención de los comunistas más conocidos, como el Dr. Hernán Acevedo Cortez y el Lic. Guillermo Cuesta en Loja, que se rumora fueron torturados. Las universidades públicas fueron clausuradas e intervenidas, destituidas sus autoridades y en la reapertura fue el gobierno el que escogió los catedráticos. Esa intervención no vino acompañada de innovación alguna tendiente a mejorar la calidad de la enseñanza. De parte de los sectores marxistas se evitó provocaciones, se abstuvieron de realizar movilizaciones públicas, aplacando la temperatura revolucionaria.

En su primer aniversario, el 11 de julio de 1964, la Junta Militar de Gobierno dictó la Ley de Reforma Agraria y Colonización, mediante decreto 1480, suscrito por Ramón Castro Jijón, Luis Cabrera Sevilla, Marcos Gándara Enriquez y Guillermo Freile Posso.

Inicialmente se consideró como demasiado tibia, que no apuntaba a resolver ninguno de los problemas de la producción agropecuaria del país, -problemas que persisten hasta hoy-, pero con lo sucedido en los 20 años siguientes, finalmente sirvió para erradicar al trabajo servil, como el de los huasipungueros y los arrimados, desapareciendo los rezagos feudales en el campo, de la clase social de los señores feudales (hacendados) en lo social y de su partido político (el Conservador).

Lamentablemente nos quedan todavía nocivas estructuras culturales, ideológicas y religiosas de corte feudal.

La Ley de Aguas dejó sentado un principio completamente bueno: TODAS LAS AGUAS PERTENECEN AL ESTADO, el que autorizará su uso de acuerdo con las siguientes prioridades: primero, para el consumo humano; segundo, para la producción agropecuaria; tercero, para la industria; cuarto, para la minería y otros usos.

En cuanto a obra pública, agobiado por la crisis del banano el Estado no tenía mayores ingresos y no se hizo ninguna obra de trascendencia nacional, no hubo inversión ni pública ni privada, manteniendo altos índices de desempleo y salarios bajos. Por lo menos Loja se benefició con la rectificación, ensanchamiento y asfaltado con doble baño bituminoso de la antigua carretera a Catamayo.

La frustración cundió en todas las clases sociales, por eso nadie salió a defender al gobierno cuando a finales de marzo de 1966 los universitarios de Quito, Guayaquil, Cuenca y Loja salieron masivamente a protestar y a exigir el fin de la dictadura. La represión de despedida fue feroz, criminal y cruenta, con varios muertos en las 4 ciudades. En Loja el ejército disparó al cuerpo, el día 28, a una manifestación pacífica, encabezada por el rector de la Universidad, Dr. Miguel Ángel Aguirre. Fallecieron 5 estudiantes y otras 3 personas. Los bernardinos fueron Nelson Artemio Reyes, Miguel Torres, Santiago Illescas, Luis Miguel Andrade y Norberto Acaro. 

El 29 el alto mando militar resolvió entregar el gobierno a un civil, reunió en el Ministerio de Defensa a medio centenar de connotados dirigentes de la derecha, que resolvieron encargar la Presidencia Interina al mejor empleado de la banca guayaquileña, señor Clemente Yerovi Indaburo. El 30 de marzo se posesionó Yerovi y los 4 miembros de la Junta Militar volaron a Brasil.

A page from a newspaper article announcing a public assembly held at the Teatro Universitario Bolívar, discussing student protests and government actions related to academic issues.
Opinión del Sur del 29 de marzo de 1966 (Archivo Histórico de Loja)
A monument honoring students from Colegio Bernardo Valles who sacrificed their lives for freedom, featuring an inscription commemorating the event and listing names of those honored.
Monumento y placa en homenaje a los caídos el 28 de marzo de 1966.