Salud del padre Jesús Bustos conmueve a Loja

A priest in red vestments leads a religious ceremony in a church, with children in formal attire standing nearby, some holding papers. A crowd is seated in the background.
Padre Jesús Redentor Bustos Urgiles, párroco de Sacapalca, en el lecho del dolor.

Momentos de profunda preocupación atraviesa la provincia de Loja ante el delicado estado de salud del padre Jesús Redentor Bustos Urgiles, párroco de la parroquia eclesiástica de Sacapalca, del cantón Gonzanamá. La comunidad ora por su recuperación.

Situación

El sacerdote es reconocido por su vocación de servicio y cercanía con las comunidades, así como su profunda devoción a la Virgen de El Cisne, quien actualmente enfrenta una situación médica de alta complejidad.

Desde la noche del 03 de abril de 2026, el padre permaneció hospitalizado en el Hospital Manuel Ygnacio Monteros del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) de Loja, donde recibió atención especializada bajo estricta vigilancia clínica.

La mañana del lunes 06 de abril marcó un giro inesperado. En medio de la consternación colectiva, él fue traslado hacia su comunidad en el cantón Gonzanamá, donde permanecerá junto a fieles y allegados, quienes mantienen una cadena de oración en su acompañamiento espiritual.

Información preliminar señala un pronóstico desfavorable. Profesionales de la salud han comunicado escasas probabilidades de recuperación debido a la gravedad del cuadro clínico.

Vida

La trayectoria pastoral del padre Bustos Urgiles deja una huella significativa en distintos sectores de Loja. Su labor sacerdotal abarcó en la parroquia San Juan de Pózul de Celica, Pindal, Sozoranga y Gonzanamá, en esta última lideró comunidades como Changaimina y Nambacola, actualmente Sacapalca, siempre con un mensaje de fe y compromiso social.

La devoción a la Santísima Virgen del Cisne ha marcado su vida religiosa. A ella confió su misión evangelizadora, rasgo que fortalece el vínculo espiritual con quienes hoy elevan plegarias por su salud.

Él tuvo una vocación tardía, es decir, tras realizar su vida normalmente fue llamado al servicio de Dios.

En ese contexto, la ciudadanía se une en oración para su pronta recuperación. Leydi Rodríguez afirma que con “con profundo amor y mucha fe, elevamos nuestras súplicas al padre Jesús. Él es un sacerdote excepcional que ha sido luz, guía y bendición en nuestras vidas; pedimos a Dios que lo llene de fortaleza, salud y paz en este momento, y confiamos plenamente en que pronto estará nuevamente con nosotros, compartiendo su palabra y su alegría”. Mientras que, Rosita Elvira Saritama Torres, añadió “Madre Santísima del Cisne, intercede ante tu hijo -el padre Jesús Bustos-. Cúbrelo con tu manto protector, dale consuelo en su enfermedad y fortaleza en su espíritu. Acompáñalo en este momento y, si es la voluntad de Dios, alcánzale la gracia de su pronta recuperación”.

Jubilación sacerdotes

Por otro lado, el padre Luis Vicente Delgado, secretario canciller de la Diócesis de Loja, expresó en exclusiva a Diario Crónica que los sacerdotes tienen dos formas de jubilarse. La una es la normal que viene del IESS a los 60 o 65 años de edad.

En el otro ámbito, es que ya no cumple ningún encargo pastoral por parte de la Diócesis, sin embargo, sigue prestando el servicio en la iglesia como confesar o realizar misas, en la medida de sus posibilidades.

“Afirmó que los obispos, a los 75 años, deben presentar su renuncia al episcopado y a cualquier función que tengan, el Papa aceptará después de cinco años, en se momento o no lo hará. En cambio, los sacerdotes también podemos presentar la renuncia, pero no tenemos fecha de obligación”.

Añadió que en Loja no hay ningún sacerdote jubilado: hay siete padres como Manuel Rojas, Vicente Carrión, Amando Quinde, Nilo Espinosa, entre otros. Ellos colaboran, pero ya no tienen a cargo ninguna función, siempre ayudan a la iglesia por el cariño que tienen a Dios.

También cuando los padres están enfermos por lo regular regresan a su comunidad, sin embargo, cuando la enfermedad es más grave, entonces van a veces a la familia o la Diócesis les acoge en un lugar para que reposen.(I).