
La iniciativa de colocar biodigestores en las zonas rurales de Loja apunta a reducir lugares sin alcantarillado. El cantón posee 52 asentamientos de los cuales apenas un 15% posee sistemas de saneamiento.
Circunstancias
La falta de alcantarillado genera preocupación por el impacto directo sobre el ambiente, las fuentes hídricas y la estabilidad del suelo. La zona rural es la más propensa a esta problemática, aunque ciertos lugares de la ciudad, también poseen la misma situación.
El concejal Yuri Yaguana Jaramillo manifestó a Diario Crónica que la propuesta de ordenanza constituye una necesidad para Loja. El planteamiento actual prioriza el sector rural; sin embargo, el análisis técnico podría ampliarse hasta el área urbana del cantón, donde persisten limitaciones en infraestructura básica.
Afirmó que el biodigestor funciona como un contenedor cerrado y hermético donde microorganismos descomponen materia orgánica (estiércol, residuos de alimentos, aguas residuales), cuya duración es de decenas de años por ser de plástico, pese a que recibe aguas residuales provenientes del baño y la cocina. Servicios como lavamanos, lavandería y duchas requieren conexión a sistemas de tratamiento independientes, a fin de garantizar un manejo adecuado de los desechos domésticos.
Dentro del proceso interno del dispositivo, los residuos sólidos quedan en la parte inferior, mientras el líquido asciende, sale y continúa hacia un pozo o campo de infiltración ya tratado, lo que permite su disposición final en mejores condiciones sanitarias.
“El sistema demanda mantenimiento periódico según el nivel de uso. En viviendas con cinco integrantes, la intervención técnica corresponde aproximadamente cada seis meses, lo que garantiza su correcto funcionamiento y vida útil”, añadió.
La propuesta normativa contempla equipos con capacidad mínima de 600 litros para cinco personas, además de alternativas de 1.300, 3.000 y 7.000 litros, adaptadas a distintas necesidades habitacionales y comunitarias.
Precios
Para Josué Guarnizo, propietario del almacén PlasPVC, añadió a Diario Crónica que en la ciudad de Loja es mínimo la adquisición de los biodigestores, sin embargo, el costo en el mercado parte desde los USD 300 los de 600 litros. Los kits incluyen los implementos necesarios para su operación, mientras la instalación puede completarse en un solo día.
La implementación requiere diseño técnico especializado. La distribución del sistema dentro del terreno, junto con el área de infiltración para asegurar eficiencia y seguridad ambiental. “Considero que es una excelente opción, más en el cantón donde existen suelos inseguros”, refirió.
Asentamientos
En ese ámbito, en el cantón existen alrededor de 52 asentamientos. Zonas como Huertos Familiares 1 y Huertos Familiares 2 en Ceibopamba (Malacatos) destacan conjuntos de más de 400 predios. Estos sectores carecen de alcantarillado, por lo que los residuos terminan en pozos sépticos o son descargados directamente en quebradas. Allí es indispensable colocar estos aparatos.
En la ciudad de Loja, lugares como Bolacachi, Carigan Sur, Cristo Rey, El Castillo, Gordillo de Belén, Jipiro Alto, Jipiro Paraíso, La Campiña y Menfis, entre otros, la cobertura de alcantarillado es baja o nula.
El diagnóstico de servicios básicos evidencia una cobertura de agua potable cercana al 70% y agua entubada del 30%, dando un total del 100%. La energía eléctrica alcanza el 100%, mientras que apenas el 15% en los 52 asentamientos del cantón Loja poseen alcantarillado, los biodigestores única solución. Esto refleja un déficit estructural en saneamiento dentro de la urbe local.(I).
En Loja, los asentamientos son los lugares con casi nulo alcantarillado y la única opción son los pozos sépticos.
52 asentamientos en las parroquias y barrios urbanos de Loja.
