Vicente Castillo: “Mi abuelo Francisco Castillo, armó y lo hizo funcionar al reloj de San Sebastián”

A tall clock tower made of stone against a bright blue sky, featuring a large clock face. An inset circular image of a smiling man wearing sunglasses and a black hat is located in the corner.
Reloj que embellece a la torre en la plaza de la Independencia.

En el corazón de Loja, el reloj de la torre de la Plaza de San Sebastián constituye uno de los símbolos más representativos de la urbe, ligado a la conmemoración de la Independencia proclamada el 18 de noviembre de 1820. Este monumento, además de su valor arquitectónico, guarda una historia que hoy despierta interés en los lojanos.

Historia

Vicente Castillo Poma, en diálogo con Diario Crónica, aportó datos relevantes sobre la construcción del monumento. Según su relato, durante la alcaldía de Alfredo Mora Reyes, en 1956, surgió la idea de levantar una torre de gran altura. -Según cuentan era para observar desde aquí (Loja) a su querida Sozoranga-.

La propuesta incluía la instalación de un reloj similar al existente en Alamor, cantón Puyango, con la intención de dotar a la ciudad de un referente visual y funcional.

Puyango

El reloj de Alamor contó con la intervención de Francisco Castillo Jaramillo, abuelo de Vicente Castillo Poma, reconocido relojero de la época.

La pieza llegó inicialmente con cuatro esferas; sin embargo, gracias a su destreza, logró completar el sistema hasta alcanzar ocho esferas funcionales, tal como se lo conoce actualmente. Este mecanismo continúa en operación tras más de un siglo de vigencia, lo que evidencia la calidad de su construcción.

Loja

Afirmó que en el reloj de San Sebastían primero empezaron con la edificación de la torre en 1957 bajo la dirección del ingeniero Gustavo Trueba, figura destacada en el ámbito académico local y exdecano de la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL). Con el paso del tiempo, la estructura ha recibido intervenciones menores, centradas principalmente en el mantenimiento de sus escalinatas, originalmente elaboradas en madera.

“El sistema del reloj incorpora poleas que regulan las campanadas correspondientes a los cuartos de hora, la media hora y la hora completa. Este mecanismo tradicional refleja la precisión artesanal característica de su época. Para 1967, la torre ya se consolidaba como un referente urbano, aunque la fecha exacta de finalización aún genera interrogantes”, dijo.

Posteriormente, durante otra administración municipal, se añadieron los murales que enriquecen la estética del monumento. A lo largo de los años, la familia Castillo ha mantenido un vínculo estrecho con el cuidado del reloj. Jorge Castillo, tío de Vicente Castillo Poma, continuó con las labores de mantenimiento, lo que evidencia una tradición familiar dedicada a preservar este legado.

“Mi abuelo Francisco Castillo Jaramillo en Loja era uno de los pocos relojeros disponibles, destacados y buscados en una época dominada por mecanismos de cuerda. Su prestigio trascendió fronteras, atrayendo a clientes de distintas ciudades e incluso del extranjero, quienes confiaban en su habilidad y precisión”, añadió.(I). 

La Torre de San Sebastián

Características:

  • Altura: 32 metros.
  • Estilo: Art Déco.
  • Reloj público de cuatro esferas.
  • Cuatro sobrerrelieves de bronce que narran la historia de Loja.
  • A los alrededores de la plaza pueden disfrutar de la gastronomía.

Toma de fotografías y captura la esencia de Loja desde la parte alta previa autorización para ascender.