
Una nueva ordenanza municipal obliga al traslado de chancheras y granjas fuera del perímetro urbano en Amaluza y cabeceras parroquiales, tras múltiples denuncias ciudadanas por contaminación y malos olores. La aplicación de la norma empezará en un mes.
Circunstancias
El Gobierno Autónomo Descentralizado (GAD) Municipal de Espíndola informó que la “Ordenanza que regula y controla la crianza y producción de cerdos y aves de corral en el perímetro urbano de Amaluza y cabeceras parroquiales del cantón” fue difundida en el Registro Oficial mediante Edición Especial N.º 1299.
La disposición transitoria fija un plazo de un mes para el traslado de criaderos y granjas ubicados dentro de zonas urbanas de Amaluza y parroquias. El conteo inició tras la aprobación oficial, por lo que la ejecución arrancará en junio. Autoridades municipales exhortan al cumplimiento de esta medida conforme a la normativa vigente.
El concejal Julio Carchi Flores explicó a Diario Crónica que la ordenanza surgió a partir de reiteradas denuncias relacionadas con problemas de higiene. La normativa prohíbe la instalación de chancheras dentro del perímetro urbano y exige una distancia mínima de 150 metros desde vías principales, además de la obtención de permisos de funcionamiento.
“La cercanía entre viviendas agrava el impacto de olores y desechos. En varios casos, residuos terminaron en ríos y sistemas de alcantarillado, provocando obstrucciones y afectaciones a la salud pública”, dijo.
Según estimaciones, en Amaluza existen más de 50 criaderos de cerdos, impulsados en gran parte por prácticas tradicionales de crianza para consumo o comercialización. “La regulación también incluye a la producción de aves de corral, con el objetivo de establecer controles ante posibles solicitudes de permisos. Aunque esta actividad presenta menor incidencia, la norma busca prevenir futuros inconvenientes sanitarios”, añadió.
Tras la aprobación, el concejal añadió que recibió al menos tres denuncias formales sobre la presencia de chancheras en sectores como Ciudadela Municipal y barrio La Playa, las mismas que fueron remitidas al comisario municipal para el trámite correspondiente.
Por su parte, la concejala rural Carmen Tinizaray Briceño enfatizó en Crónica que la ordenanza prioriza el control de higiene en parroquias donde existen deficiencias en el manejo de desechos de las chancheras y aves de corral. Indicó que, aunque muchos habitantes dependen de pequeños emprendimientos pecuarios, resulta necesario promover prácticas responsables.
La edil destacó que la normativa también contempla capacitación mediante talleres y charlas dirigidas a propietarios de criaderos, con el fin de mejorar la gestión sanitaria.
“Por ejemplo, en la parroquia 27 de Abril, estimo que existen alrededor de 60 chancheras, donde problemas como malos olores, proliferación de moscas y contaminación del alcantarillado afectan la calidad de vida de cada uno de los habitantes”, acotó.
Además, la medida apunta a garantizar condiciones adecuadas de salubridad, fortalecer el ordenamiento territorial y proteger el bienestar de los habitantes del cantón Espíndola, pero destacando el apoyo al emprendedor(I).
En Espíndola estiman alrededor de 500 chancheras y más de 200 granjas.
Más del 80% de los criaderos de cerdos están en el perímetro urbano de parroquias y cabecera cantonal.
